Hace algún tiempo que vengo observando que
desde mis primeros años he recibido por verdaderas muchas opiniones
falsas que no pueden servir de fundamento sino a lo dudoso e incierto,
porque sobre el error no puede levantarse el edificio de la verdad.Con los principios que me habían enseñado nada útil podía conocer, porque de principios falsos no se deducen consecuencias ciertas y decidí deshacerme de todos los conocimientos adquiridos hasta entonces y comenzar de nuevo la labor, a fin de establecer en las ciencias algo firme y seguro.
El principal error y el más ordinario que encontramos en los juicios consiste en creer que las ideas que están en mí son semejantes o conformes a las cosas que están fuera de mí.
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