El método de las ciencias físicas descansa en
la inducción que nos hace esperar la repetición de un fenómeno cuando se
reproducen las circunstancias en las cuales se había presentado por
primera vez.Si todas esas circunstancias pudieran reproducirse simultáneamente, este principio podría ser aplicado sin temor, pero eso no sucederá jamás. Algunas de esas circunstancias faltaran siempre. De ahí el papel importante que la nación de probabilidad desempeña en las ciencias físicas.
Sin generalización la previsión es imposible. Las circunstancias en que
se ha observado no se reproducirán jamás, lo único que se puede afirmar
es que en circunstancias análogas un hecho análogo se reproducirá.
Gracias a la generalización, cada hecho observado nos permite prever un gran número, únicamente que no debemos olvidar que solo el primero es cierto y que todos son solo probables.
Por sólidamente asentada que pueda parecernos una previsión no estamos jamás absolutamente seguros de que la experiencia no la desmentirá, si nos proponemos verificarla.
Pero la probabilidad es a menudo bastante grande para que prácticamente podamos contentarnos con ellos.
Hemos verificado una ley simple en un número bastante grande de casos particulares, nos rehusamos a admitir que ese hallazgo, tan frecuentemente repetido, sea un simple efecto del azar y concluimos por ello que la ley debe ser verdadera en el caso general.
Si una hipótesis no soporta la prueba de verificación debe ser abandonada sin reservas.
El físico que acaba de renunciar a una de sus hipótesis acaba de encontrar una inesperadas ocasión de descubrimiento.
Su hipótesis tenía en cuenta todos los factores conocidos que parecían intervenir en el fenómeno.
Si la verificación no se hace es porque hay algo inesperado de extraordinario, es lo que se va a encontrar de desconocido y nuevo.
Gracias a la generalización, cada hecho observado nos permite prever un gran número, únicamente que no debemos olvidar que solo el primero es cierto y que todos son solo probables.
Por sólidamente asentada que pueda parecernos una previsión no estamos jamás absolutamente seguros de que la experiencia no la desmentirá, si nos proponemos verificarla.
Pero la probabilidad es a menudo bastante grande para que prácticamente podamos contentarnos con ellos.
Hemos verificado una ley simple en un número bastante grande de casos particulares, nos rehusamos a admitir que ese hallazgo, tan frecuentemente repetido, sea un simple efecto del azar y concluimos por ello que la ley debe ser verdadera en el caso general.
Si una hipótesis no soporta la prueba de verificación debe ser abandonada sin reservas.
El físico que acaba de renunciar a una de sus hipótesis acaba de encontrar una inesperadas ocasión de descubrimiento.
Su hipótesis tenía en cuenta todos los factores conocidos que parecían intervenir en el fenómeno.
Si la verificación no se hace es porque hay algo inesperado de extraordinario, es lo que se va a encontrar de desconocido y nuevo.
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