lunes, 22 de agosto de 2016

David Hume (2)



Se puede conceder que la experiencia pasada da una información cierta y directa solo de aquellos precisos objetos y de aquel periodo de tiempo de que tuvo conocimiento, pero la cuestión principal sobre lo que yo quisiera insistir es la de ¿Por qué esta experiencia a ser extendida a momentos futuros y a otros objetos que, por lo que sabemos solo pueden ser similares en apariencia?
He visto que tal objeto siempre h sido acompañado por tal efecto y preveo que otros objetos que son en apariencia similares, irán acompañados por efectos similares.
El curso de la naturaleza puede cambiar y un objeto aparentemente igual a los que hemos experimentado puede ser acompañado por efecto diferente o contrario
Todas nuestras conclusiones experimentales funcionan sobre el supuesto de que el futuro será según ha sido el pasado.
Todas las inferencias provenientes de la experiencia suponen como fundamento que el futuro será parecido al pasado.
Si hubiera alguna sospecha de que el cuerpo de la naturaleza pudiera cambiar y de que el pasado no fuese regla para el futuro, toda la experiencia se volvería inútil y no podría dar origen a ninguna conclusión.
Es imposible que cualquier clase de argumentos derivados de la experiencia puedan probar este parecido del pasado con el futuro.
No es el razonamiento el que os induce a suponer el pasado parecido al futuro y esperar efectos similares de causa que son en apariencia similares.
Sabemos que los hechos vistos por primera vez no nos dicen nada sobre el futuro, pero en cuanto se observan su repetición se infiere el resultado habitual.
Los académicos siempre hablan de duda y de suspensión del juicio, del peligro de las determinaciones apresuradas, de confiar a limites muy restringido las investigaciones dl entendimiento y de renunciar a todas las especulaciones que no pertenezcan a la práctica y a la vida diaria.
Supongamos que una persona dotada de las más poderosas facultades de razón y reflexión aparece repentinamente en nuestro mundo.
En verdad lo que vería sería una continua sucesión de objetos y un suceso siguiendo a otro pero no podría descubrir nada más. Supongamos, además que esta persona ha adquirido más experiencia y que ha vivido tanto tiempo en el mundo que ha observado que los objetos o sucesos familiares están constantemente ayuntados.
¿Cuál es la consecuencia de esta experiencia? Inmediatamente infiere la existencia de un objeto por la aparición del otro y tampoco es un proceso de razonamiento lo que le induce a sacar esta inferencia.
Todas las inferencias derivadas de la experiencia son efecto de la costumbre y no del razonamiento.

La costumbre, pues, es la gran guía de la vida humana.
Nuestra ignorancia de las cusas que producen los fenómenos da origen a la creencia de que existe el azar.
La observación repetida de un hecho crea un sentimiento de creencia.
No aparece en toda naturaleza un solo caso de conexión que podamos concebir.
Todos los sucesos aparecen enteramente sueltos o separados. Un suceso sigue a otro, pero jamás podemos observar un lazo entre ellos.
Parecen ayuntados pero no conectados.
Cuando se presenta algún objeto o suceso natural, no hay sagacidad o penetración que nos permita descubrir o conjeturar, sin el auxilio de la experiencia, que suceso resultará.
Aun después de un caso o experimento en el que hemos observado que un suceso particular sigue a otro, no tenemos derecho a formar una regla general o a predecir que ocurrirá en casos iguales.
Sería imperdonable temeridad juzgar acerca de todo el curso de la naturaleza por un solo experimento, por más preciso y cierto que fuese.
Pero cuando una clase particular de sucesos siempre y en todos los casos ha estado ayuntado a otra, no tenemos inconveniente en predecir el uno al aparecer el otro.
Entonces a un objeto los llamamos causa y al otro efecto.
La única utilidad inmediata de todas las ciencias es enseñarnos como controlar y regular los sucesos futuros por sus causas.
La primera vez no podía decir que un suceso estaba conectado con el otro, sino ayuntados.
Después de haber observado varios casos de esa naturaleza entonces dice que estaban conectados.
Nuestra idea de necesidad y causas surge enteramente de la uniformidad que se observa en la naturaleza.
Todas las inferencias que podemos hacer se fundan meramente en nuestra experiencia de su constante y regular ayuntación.  

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