domingo, 28 de agosto de 2016

Jean le Rond d'Alembert


El Espíritu no crea ni imagina objetos sino en tanto que son semejantes a los que ha conocido por ideas directas y por sensaciones, en cuanto más se aleja de estos objetos, más extraños y poco agradables son los seres que crea.

Todos los conocimientos se reducen primitivamente a sensaciones, el arte de combinar y de relacionar ideas directas no añade propiamente a estas mismas ideas más que un orden más o menos exacto.

Los conocimientos directos son los que recibimos inmediatamente sin ninguna operación de nuestra voluntad.

Los conocimientos reflexivos son los que el entendimiento adquiere operando sobre los directos, uniéndolos y combinándolos.

Iluminado por la observación de la naturaleza, puede entrever las causas de los fenómenos, pero corresponde al cálculo asegurar la existencias de estas causas, determinado exactamente los efectos que pueden producir y comparando estos efectos con los que la experiencia nos descubre.

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