El Espíritu no crea ni imagina objetos
sino en tanto que son semejantes a los que ha conocido por ideas
directas y por sensaciones, en cuanto más se aleja de estos objetos, más
extraños y poco agradables son los seres que crea.
Todos los
conocimientos se reducen primitivamente a sensaciones, el arte de
combinar y de relacionar ideas directas no añade propiamente a estas
mismas ideas más que un orden más o menos exacto.
Los conocimientos directos son los que recibimos inmediatamente sin ninguna operación de nuestra voluntad.
Los conocimientos reflexivos son los que el entendimiento adquiere operando sobre los directos, uniéndolos y combinándolos.
Iluminado por la observación de la naturaleza, puede entrever las causas de los fenómenos, pero corresponde al cálculo asegurar la existencias de estas causas, determinado exactamente los efectos que pueden producir y comparando estos efectos con los que la experiencia nos descubre.
Los conocimientos reflexivos son los que el entendimiento adquiere operando sobre los directos, uniéndolos y combinándolos.
Iluminado por la observación de la naturaleza, puede entrever las causas de los fenómenos, pero corresponde al cálculo asegurar la existencias de estas causas, determinado exactamente los efectos que pueden producir y comparando estos efectos con los que la experiencia nos descubre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario