miércoles, 7 de diciembre de 2016

Thomas Kuhn


La percepción de una anomalía, o sea de un fenómeno para el que el investigador no está preparado por su paradigma, desempeña un papel esencial en la preparación del camino para la percepción de la novedad. La percepción de que algo anda mal es el preludio del descubrimiento.
En la ciencia la novedad surge solo dificultosamente, manifestada por la resistencia contra el fondo que proporciona lo esperado.
Inicialmente solo lo previsto y lo habitual se experimenta. Sin embargo un mayor conocimiento da como resultado la percepción de algo raro, algo que se haya salido de lo usual.
La percepción de una anomalía es un requisito previo para todos los cambios aceptables de teoría.
Las anomalías reconocidas cuyo rasgo característico es su negativa tenaz a ser asimilada en los paradigmas existentes son las que producen nuevas teorías.
El surgimiento de nuevas teorías es precedido generalmente por un periodo de inseguridad profesional profunda. Esta inseguridad es generada por el fracaso persistente de la ciencia normal para dar los resultados apetecidos.
El fracaso de las reglas existentes es el que sirve de preludio a la busqueda de otras nuevas. Una nueva teoría surge después de un fracaso notable de la actividad normal de resolución de problemas.
Una nueva verdad científica no triunfa por medio del convencimiento de sus oponentes, haciéndoles ver la luz, sino más bien porque dicho oponentes llegan a morir y crece una nueva generación que se familiariza con ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario