Toda cosa nueva experimenta dificultades y reveses en su
crecimiento. En esta etapa aún no se ha comprobado si las ideas reflejan
correctamente las leyes del mundo exterior, aun no puede determinarse si son
acertadas o no.
Luego viene la segunda etapa en que se aplica a la practica
el conocimiento obtenido para ver si esas teorías, principios, planes o medidas
consiguen los éxito esperados. En términos generales lo que obtiene éxito es
correcto y lo que fracasa, erróneo. A través de la prueba de la práctica se puede comprobar si
es acertado o erróneo el primer salto en el conocimiento. No hay otro medio de
comprobar la verdad.
A menudo solo es posible llegar a un conocimiento correcto después
de muchas repeticiones del proceso que conduce de la práctica al conocimiento y
del conocimiento a la práctica.
Todo conocimiento autentico nace de la experiencia directa.
El conocimiento comienza por la práctica y todo conocimiento teórico adquirido
a través de la práctica debe volver a la práctica.
Si el hombre quiere obtener éxito en su trabajo, es decir,
lograr los resultados esperados, tiene que hacer concordar sus ideas con las
leyes del mundo exterior objetivo, si no consigue esto fracasa en la práctica.
Después de sufrir un fracaso, extrae lecciones de él,
modifica sus ideas haciéndolas concordar con las leyes del mundo exterior y de
esta manera puede transformar el fracaso en éxito: he aquí lo que se quiere
decir con “la derrota es la madre del éxito” y “cada fracaso nos hace más listos”.
El método fundamental de trabajo que todos debemos tener
bien presente consiste en determinar nuestra línea de trabajo en función de las
condiciones reales. Si examinamos las causas de nuestros errores veremos que
todos se deben a que nos apartamos de las condiciones reales existentes en el
momento y lugar dados y trazamos subjetivamente nuestra línea de trabajo.
Debemos partir de las condiciones reales, debemos encontrar
las relaciones internas de los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor.
Y para esto debemos basarnos en los hechos que existen objetivamente y no en
nuestra imaginación subjetiva, ni en nuestro entusiasmo momentáneo, ni en la
letra muerta de los libros, debemos apropiarnos del material en detalle y
extraer de ese material conclusiones correctas. Es necesario estudiar concienzudamente
la situación, partir de la realidad
objetiva y no de los deseos subjetivos.
No tener una correcta concepción política equivale a no
tener alma.

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