Cuando una persona tiene su mente excesivamente
dirigida hacia los objetos de los sentidos es encadenada por ellos, de
este lazo nace el deseo, y el deseo desemboca en la pasión.
La
pasión origina el error, el olvido de verdades conocidas, este la
destrucción de la inteligencia, y en consecuencia, la muerte del hombre.
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