Se puede conceder que la experiencia pasada da una información
cierta y directa solo de aquellos precisos objetos y de aquel periodo de tiempo
de que tuvo conocimiento, pero la cuestión principal sobre lo que yo quisiera
insistir es la de ¿Por qué esta experiencia a ser extendida a momentos futuros
y a otros objetos que, por lo que sabemos solo pueden ser similares en
apariencia?
He visto que tal objeto siempre h sido acompañado por tal
efecto y preveo que otros objetos que son en apariencia similares, irán
acompañados por efectos similares.
El curso de la naturaleza puede cambiar y un objeto aparentemente
igual a los que hemos experimentado puede ser acompañado por efecto diferente o
contrario
Todas nuestras conclusiones experimentales funcionan sobre
el supuesto de que el futuro será según ha sido el pasado.
Todas las inferencias provenientes de la experiencia suponen
como fundamento que el futuro será parecido al pasado.
Si hubiera alguna sospecha de que el cuerpo de la naturaleza
pudiera cambiar y de que el pasado no fuese regla para el futuro, toda la
experiencia se volvería inútil y no podría dar origen a ninguna conclusión.
Es imposible que cualquier clase de argumentos derivados de
la experiencia puedan probar este parecido del pasado con el futuro.
No es el razonamiento el que os induce a suponer el pasado
parecido al futuro y esperar efectos similares de causa que son en apariencia
similares.
Sabemos que los hechos vistos por primera vez no nos dicen
nada sobre el futuro, pero en cuanto se observan su repetición se infiere el
resultado habitual.
Los académicos siempre hablan de duda y de suspensión del juicio,
del peligro de las determinaciones apresuradas, de confiar a limites muy
restringido las investigaciones dl entendimiento y de renunciar a todas las especulaciones
que no pertenezcan a la práctica y a la vida diaria.
Supongamos que una persona dotada de las más poderosas
facultades de razón y reflexión aparece repentinamente en nuestro mundo.
En verdad lo que vería sería una continua sucesión de objetos
y un suceso siguiendo a otro pero no podría descubrir nada más. Supongamos, además
que esta persona ha adquirido más experiencia y que ha vivido tanto tiempo en
el mundo que ha observado que los objetos o sucesos familiares están constantemente
ayuntados.
¿Cuál es la consecuencia de esta experiencia? Inmediatamente
infiere la existencia de un objeto por la aparición del otro y tampoco es un
proceso de razonamiento lo que le induce a sacar esta inferencia.
Todas las inferencias derivadas de la experiencia son efecto
de la costumbre y no del razonamiento.
La costumbre, pues, es la gran guía de la vida humana.
Nuestra ignorancia de las cusas que producen los fenómenos da
origen a la creencia de que existe el azar.
La observación repetida de un hecho crea un sentimiento de
creencia.
No aparece en toda naturaleza un solo caso de conexión que
podamos concebir.
Todos los sucesos aparecen enteramente sueltos o separados.
Un suceso sigue a otro, pero jamás podemos observar un lazo entre ellos.
Parecen ayuntados pero no conectados.
Cuando se presenta algún objeto o suceso natural, no hay
sagacidad o penetración que nos permita descubrir o conjeturar, sin el auxilio
de la experiencia, que suceso resultará.
Aun después de un caso o experimento en el que hemos
observado que un suceso particular sigue a otro, no tenemos derecho a formar una
regla general o a predecir que ocurrirá en casos iguales.
Sería imperdonable temeridad juzgar acerca de todo el curso
de la naturaleza por un solo experimento, por más preciso y cierto que fuese.
Pero cuando una clase particular de sucesos siempre y en
todos los casos ha estado ayuntado a otra, no tenemos inconveniente en predecir
el uno al aparecer el otro.
Entonces a un objeto los llamamos causa y al otro efecto.
La única utilidad inmediata de todas las ciencias es
enseñarnos como controlar y regular los sucesos futuros por sus causas.
La primera vez no podía decir que un suceso estaba conectado
con el otro, sino ayuntados.
Después de haber observado varios casos de esa naturaleza
entonces dice que estaban conectados.
Nuestra idea de necesidad y causas surge enteramente de la
uniformidad que se observa en la naturaleza.
Todas las inferencias que podemos hacer se fundan meramente
en nuestra experiencia de su constante y regular ayuntación.