Un samurai que ha esperado tener que enfrentarse con situaciones difíciles para aprender a salir de ellas no es ilustrado. Un samurái que se preocupa por adelantado de todas las situaciones y soluciones, es sabio. No importa lo que ocurra, un samurái ilustrado es aquel que se preocupa de los detalles de la acción antes de la hora.
Un samurai imprevisor, en cambio, da penosa impresión de arrastrarse en una gran confusión y su éxito solo proviene de una suerte anormal. Solo un samurai negligente no considera todas las eventualidades antes del momento de la acción.
El samurai debe entrenarse toda su vida, debe conocer sus debilidades y pasar su vida corriéndolas sin jamás tener el sentimiento de haber hecho ya lo suficiente. Un samurai consagra todo su tiempo al perfeccionamiento de sí mismo. Es por ello que el entrenamiento es un proceso sin fin. Un samurai no debe relajarse en su esfuerzo sino que debe perseverar toda su vida en el entrenamiento. No hay que dudar jamás en corregirse cuando uno ha cometido un error. La falta desaparece rápidamente si uno se corrige sin demora. Si uno se autocritica rápido el error se olvida pronto y ya no hay necesidad de preocuparse.
Las decisiones
importantes deben ser tomadas con calma. Hay pocos problemas
importantes, solamente se presentan dos o tres en toda una existencia.
Es por ello que es indispensable prever lo que conviene hacer en caso de
crisis. Cuando esta se manifieste habrá que acordarse de la solución
para resolverla en consecuencia. Sin una preparación cotidiana cuando
sobrevenga una crisis delicada será incapaz de tomar una decisión
rápida, lo que conlleva el riesgo de consecuencias desastrosas.
¿No es entonces posible decir que para tomar con calma decisiones importantes hay que prepararse cada día con resolución? Si no se consideran con cuidado y por adelantado todas las eventualidades cuando ocurre el suceso no se está en medida de contestar adecuadamente y uno es deshonrado.
Es necesario saber concentrarse sobre una sola cosa. Todos los oficios deben ser ejercidos con concentración. No se puede llevar a cabo grandes hazañas cuando se está en una disposición anímica normal. Hay que volverse fanático.
¿No es entonces posible decir que para tomar con calma decisiones importantes hay que prepararse cada día con resolución? Si no se consideran con cuidado y por adelantado todas las eventualidades cuando ocurre el suceso no se está en medida de contestar adecuadamente y uno es deshonrado.
Es necesario saber concentrarse sobre una sola cosa. Todos los oficios deben ser ejercidos con concentración. No se puede llevar a cabo grandes hazañas cuando se está en una disposición anímica normal. Hay que volverse fanático.
No hay comentarios:
Publicar un comentario