viernes, 18 de agosto de 2017

Karl Popper


Este no es un mundo que confirme verdades sino un mundo que refuta errores. Si dentro del organismo surge una imagen cada vez más completa del entorno ello se debe a un andar ensayando siempre de manera activa. Ese ensayo constante en todas direcciones constituye una actividad vital, no una espera pasiva.
La vida es echar al mundo teorías, hipótesis, dogmas y doctrinas y comprobar su validez. La experiencia consiste esencialmente en cometer muchas equivocaciones y superarlas. El ensayo y el error hacen a la experiencia. Hay que haber cometido muchísimas equivocaciones y haberlas corregido posteriormente.
El fundamento de la teoría de la inducción es que aprendemos las cosas gracias a la información procedente del exterior. Aprendemos a partir de las informaciones que se infiltran en nuestro interior a través de nuestros sentidos y mediante la repetición aprendemos la regularidad de las cosas. La inducción nos vuelve pasivos. El verdadero aprendizaje no es inductivo, sino que consiste siempre en ensayas y errar.
El mundo no nos proporciona ninguna información a menos que nos plantemos ante el con nuestro cuestionario, preguntamos al mundo si esta teoría o la otra es verdadera o falsa. Aprendemos mediante la actividad actuando y nunca mediante la pasividad.

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