La claridad y la elegancia no son criterios de verdad, pero la oscuridad y la confusión pueden indicar error. Análogamente, la coherencia no basta para establecer la verdad pero la incoherencia y la inconsistencia permiten establecer la falsedad.
Ni la observación ni la razón son autoridades. La intuición
intelectual y la imaginación son muy importantes pero no son confiables. Pueden
mostrarnos muy claramente las cosas y sin embargo conducirnos al error.
La función de la observación, el razonamiento y la imaginación
es contribuir al examen crítico de las conjeturas con que sondeamos lo
desconocido. La crítica es un intento por hallar los puntos débiles de una teoría.
Estos puntos débiles solo pueden hallarse en las más remotas consecuencias
lógicas derivables de la teoría.
Sin esperar pasivamente que las repeticiones impongan
regularidades sobre nosotros, debemos tratar activamente de imponer regularidades
al mundo.
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