La felicidad es cosa irrealizable. Si llegamos a dominar las
circunstancias, la naturaleza transporta la lucha de fuera a dentro y poco a
poco va haciendo cambiar nuestro corazón hasta que desee otra cosa distinta de
la que va a poseer.
Por causa de una cosa que queremos hoy y que mañana nos será
indiferente nos negamos a ver otra que ahora no nos dice nada pero que habremos
de querer más delante y quizá de haber consentido en verla hubiéramos llegado a
quererla antes, abreviando así nuestros dolores actuales, bien es verdad que
para sustituirlos por otros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario