Dado que una proposición solo puede ser probada por medio de
otras proposiciones está claro que no es posible probar todas las proposiciones
pues las pruebas solo pueden empezar dando algo por supuesto.
Y puesto que las consecuencias no tienen más certeza que sus
premisas, las cosas probadas no son más ciertas que las cosas aceptadas
simplemente porque son obvias y que por tanto se han convertido en base de
nuestras pruebas.
El significado de una idea reside en las acciones a las que conduce.
Para estimar la diferencia entre dos creencias diferentes sobre la misma cuestión
debemos considerar la diferencia en la conducta que se derivaría de adoptar una
creencia u otra. Si de ello no se deriva ninguna diferencia las dos creencias
no son efectivamente diferentes.
¿Es verdadera o falsa una creencia? La respuesta del
pragmatismo es que si la creencia favorece el objetivo que nos ha llevado a la
preguntarnos por su verdad, la creencia se considera verdadera y si no favorece
ese objetivo se considera falsa.
Cuando al perseguir un objetivo se mantiene una creencia que
es relevante para este, la creencia es verdadera si favorece su realización y
falsa si no la favorece. Las ideas se convierten en verdaderas en la medida que
nos ayudan a establecer relaciones satisfactorias con otras partes de nuestra
experiencia.
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