viernes, 25 de agosto de 2017

Bertrand Russell



Dado que una proposición solo puede ser probada por medio de otras proposiciones está claro que no es posible probar todas las proposiciones pues las pruebas solo pueden empezar dando algo por supuesto.

Y puesto que las consecuencias no tienen más certeza que sus premisas, las cosas probadas no son más ciertas que las cosas aceptadas simplemente porque son obvias y que por tanto se han convertido en base de nuestras pruebas.

El significado de una idea reside en las acciones a las que conduce. Para estimar la diferencia entre dos creencias diferentes sobre la misma cuestión debemos considerar la diferencia en la conducta que se derivaría de adoptar una creencia u otra. Si de ello no se deriva ninguna diferencia las dos creencias no son efectivamente diferentes.

¿Es verdadera o falsa una creencia? La respuesta del pragmatismo es que si la creencia favorece el objetivo que nos ha llevado a la preguntarnos por su verdad, la creencia se considera verdadera y si no favorece ese objetivo se considera falsa.

Cuando al perseguir un objetivo se mantiene una creencia que es relevante para este, la creencia es verdadera si favorece su realización y falsa si no la favorece. Las ideas se convierten en verdaderas en la medida que nos ayudan a establecer relaciones satisfactorias con otras partes de nuestra experiencia.

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