jueves, 10 de agosto de 2017

Francis Crick (descubridor del ADN)

Al revolver problemas científicos de este tipo es casi imposible no caer en un error. Llegar a la solución correcta del problema suele requerir una secuencia lógica de pasos. Si uno de estos es un error la respuesta suele quedar oculta puesto que el error normalmente nos pone sobre una pista falsa.

Por lo tanto, es sumamente importante no quedar atrapado por las propias ideas equivocadas. Hay que desechar las ideas cuando estas se convierten en insostenibles porque nos conducen una y otra vez sobre pistas falsas.

La mayoría de los intentos fallan no por falta de cerebro sino porque el investigador se atasca en un callejón sin salida. Es importante no confiar demasiado en los propios razonamientos, en especial no confiar en los razonamientos que sugieren que no vale la pena probar aproximaciones determinadas porque necesariamente fallarán. Es prudente tomar muchas precauciones sobre los propios razonamientos ya que de lo contrario es muy alto el precio que se paga por olvidar una aproximación útil.

Es sorprendente como una idea incorrecta y sencilla puede envolver la solución en una niebla densa. Es muy fácil hacer suposiciones simplificadoras que parecen corresponder aproximadamente con algunos datos experimentales y pensar que uno ha conseguido algo.

Los teóricos casi siempre acaban ligándose demasiado a sus propias ideas, sencillamente porque viven con ellas desde hace mucho tiempo. Es difícil convencerse de que la teoría que uno ama tanto, que realmente funciona bien en algunos aspectos sea del todo falsa.

El problema básico consiste en que la naturaleza es tan compleja que muchas teorías distintas pueden explicar hasta cierto punto los resultados. Si la elegancia y la sencillez son guías peligrosas para la respuesta correcta ¿qué límites deben usarse como guía a través de la jungla de las teorías posibles?

Los únicos límites realmente útiles son los definidos por la evidencia experimental, pero incluso esta información no deja de tener sus riesgos ya que los hechos experimentales son a menudo engañosos o incluso erróneos.

Cuando los teóricos se enfrentan con lo que parece ser una dificultad normalmente prefieren remendar su teoría en lugar de buscar una prueba auténticamente decisiva. Es improbable que se produzca una buena teoría al primer intento. Los profesionales saben que tienen que producir una teoría tras otro antes de dar realmente en el blanco.

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