Si un comandante militar desea tomar la iniciativa mucho depende de que pueda demostrarse superior a su oponente mediante el uso hábil de las estratagemas. Esto le permite transformar una situación desfavorable en otra favorable, derrotar a una fuerza superior con un número pequeño de tropas, a veces incluso derrotar a su oponente sin usar, en absoluto, la fuerza militar.
Las estratagemas son como cuchillos invisibles que están ocultos en la mente del hombre y solo relucen cuando se los usan. Aquel que es versado en la aplicación de estratagemas puede sumergir un mundo ordenado en el caos y llevar el orden a un mundo caótico, puede transformar pobreza en riquezas, la insignificancia en prestigio, la situación más desesperante en otra promisoria.
El arte de la guerra consiste en simular ser blando y débil, pero
cuando se produce la lucha atacar con fuerza y dureza. Hay que atacar
repentinamente solo para retirarse con la misma prontitud, simular que
es inminente un ataque pero luego no realizarlo, simular una intención
pacifica cuando en verdad se piensa atacar, iniciar un curso de acción
que parece implicar cierta secuencia lógica pero de pronto abandonarla,
dejar que suceda algo aparentemente al azar que en realidad es muy
deliberado, simular estar pronto a la acción cuando se es incapaz de
ella. Cuando ataca el enemigo empezar a negociar, cuando el enemigo
negocia empezamos a atacar.
Sobre la base de lo que percibe como fenómenos comprensibles, el enemigo extrae rápidas conclusiones y hace preparativos equivocados solo para encontrarse atacado y derrotado en un lugar que no había previsto.
Sobre la base de lo que percibe como fenómenos comprensibles, el enemigo extrae rápidas conclusiones y hace preparativos equivocados solo para encontrarse atacado y derrotado en un lugar que no había previsto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario