Una invención consta de dos partes: la idea y su ejecución. ¿Cómo se origina la idea? Puede ocurrir que emerja como un relámpago, pero por lo común nacerá de innumerables errores luego de una laboriosa búsqueda y por estudio comparativo separa gradualmente lo esencial de lo inesencial y lentamente bañará nuestros sentidos con una claridad cada vez mayor, hasta que, por fin, se convertirá en clara imagen mental.
De la incesante persecución del resultado deseado (una meta claramente formulada), de investigaciones sobre las relaciones de innumerables posibilidades, finalmente se desenvolverá la idea correcta.
Un invento nunca es un producto puramente mental, sino que constituye
el resultado de una lucha entre el pensamiento y el mundo material.
Solamente una pequeñas parte de las ideas exaltadas puede ser establecida en el mundo material y el invento terminado siempre resulta muy diferente del ideal original imaginado que nunca será alcanzado.
Tal es la razón por la cual el inventor trabaja siempre en medio de una cantidad enorme de ideas, proyectos y experimentos rechazados. Mucho debe intentarse antes de poder lograr algo, y muy poco es lo que queda en pie finalmente.
Solamente una pequeñas parte de las ideas exaltadas puede ser establecida en el mundo material y el invento terminado siempre resulta muy diferente del ideal original imaginado que nunca será alcanzado.
Tal es la razón por la cual el inventor trabaja siempre en medio de una cantidad enorme de ideas, proyectos y experimentos rechazados. Mucho debe intentarse antes de poder lograr algo, y muy poco es lo que queda en pie finalmente.

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