miércoles, 17 de mayo de 2017

Claude Bernard


El observador tiene que ser el fotógrafo de los fenómenos, su observación debe representar exactamente a la naturaleza. Pero una vez observado el fenómeno interviene el razonamiento y aparece el experimentador para interpretarlo.
El experimentador es quien, en virtud de una interpretación más o menos probable (pero anticipada) de los fenómenos observados instituye la experiencia, de manera que dicha experiencia ofrezca un resultado que sirva de control de la interpretación.
A partir del momento en que el resultado de la experiencia se manifiesta el experimentador se enfrenta a una auténtica observación que ha provocado.
El experimentador debe, entonces, transformarse de nuevo en observador y solo después de haber constatado los resultados de la experiencia (igual que si se trataría de una observación ordinaria), volverá su espíritu para razonar y juzgar si su interpretación experimental esta verificada o invalidada.

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