sábado, 3 de septiembre de 2016

Benjamín Franklin



El pecado no es perjudicial por ser prohibido, sino que está prohibido por ser perjudicial.
Ni tampoco el deber es beneficioso por ser un mandato, sino que es un mandato por ser beneficioso.
Si los pillos supiesen las ventajas de la virtud se volverían honrador por pillería.
Por culpa de un clavo se pierde una herradura, por culpa de la herradura se pierde el caballo y por culpa del caballo se pierde el jinete.
El éxito rara vez mejora a los hombres. Los reveses, por el contrario, ennoblecen y aceran el carácter humano siempre que sea el hombre lo bastante grande para sobreponerse a su desventura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario