El camino de la verdad y del acierto es único y dificultoso, para la perdición hay muchos médicos y pocos remedios.
Contra lo conveniente todas las cosas se conjuran, las circunstancias se despintan, la ocasión pasando, el tiempo huyendo, el lugar faltando, pero la inteligencia y la diligencia todo lo vence.
Tanto necesita la diligencia de la inteligencia, como al contrario. La
una sin la otra vale poco, juntas pueden mucho. Esta ejecuta pronta lo
que aquella detenida medita, y corona una diligente ejecución los
aciertos de una bien intencionada atención.

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