Cuando se delibera es conveniente ver los peligros, mientras que, en
medio de la ejecución, es preciso perderlos de vista, a menos que sean
muy inminentes.
Los peligros, mas bien que por su magnitud, perjudican a los hombres
porque los sorprende. Cuando ya se han visto, conviene más salirles al
encuentro que aguardarles.
Los hombres deberían imitar en las innovaciones la conducta del tiempo,
que produce grandes y radicales mudanzas, pero poco a poco, por grados
casi desapercibidos.
El mundo sin la amistad es el mayor de los desiertos.
El tener el espíritu tranquilo y el humor alegre es uno de los preceptos
cuya practica contribuye más a la prolongación de la vida.
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