Se extrañaban algunos de que los asuntos del persa Sirannes resultasen tan mal siendo sus juicios tan discretos, y el respondió. “Es que soy dueño de mis designios, pero la fortuna los es de los acontecimientos”.
Es imprudencia estimar que la discreción humana pueda llenar el papel
de la fortuna, y vano el intento de abarcar causas y consecuencias,
conduciendo como de la mano el curso de los hechos.
Los más poderosos en las ciudades y los que mejor salen de sus tratos suelen ser los menos capaces.
Los más poderosos en las ciudades y los que mejor salen de sus tratos suelen ser los menos capaces.
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