He
observado que ciertas frases ingeniosas, picantes o despectivas que han
dejado escapar los príncipes contra otros personajes eminentes, han
encendido rebeliones. Los príncipes deben, pues, en circunstancias
difíciles y en asuntos delicados, tener mucha circunspección en sus
palabras y evitar sobre todo esos dichos claros y precisos, que son como
señales profundas que parecen denunciar sus secretos pensamientos.
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