Aunque se posean la prudencia y la perspicacia, nada hay tan ventajoso
como las circunstancias oportunas, aunque dispongamos de buenos arados
nada es tan ventajoso como esperar la estación favorable. Llegado el
tiempo oportuno todo resulta fácil.
El hombre que no medita o no preve las cosas lejanas, habrá de pasar un digusto máximo.
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