¡Acuérdate de cuando deseabas mandar en los Danaides al
partir para Ilion, sin desearlo en apariencia, pero con toda tu voluntad! ¡Cuán
humilde eras, dando la mano a cada uno, abriendo tus puertas a todos, haciendo
igual acogida a todos, quisiesen o no, y tratando así de comprar el poder!
Luego, en posesión del poderío, cambiando de carácter, no has vuelto a ser el
amigo de tus antiguos amigos…

No hay comentarios:
Publicar un comentario