domingo, 24 de julio de 2016

Epicuro


Yo ciertamente no tengo cosa alguna por buena, excepto la suavidad de los licores, los deleites de Venus, las dulzuras que percibe el oído y las bellezas de que gozan la vista.
Conviene cuidar de las cosas que producen la felicidad siendo así que con ella lo tenemos todo y no teniéndola lo ejecutamos todo para conseguirla.
Acostúmbrate a considerar que la muerte nada es contra nosotros, porque todo bien y mal esta en nuestros sentidos, y la muerte no es otra cosa que la privación de este sentido mismo.
El perfecto conocimiento de que la muerte no es contra nosotros hace que disfrutemos de la vida mortal.
Nada hay de molesto en la vida para quien está persuadido de que no hay daño alguno en dejar de vivir.
La muerte, el más horrendo de los males, nada nos pertenece, pues mientras nosotros vivimos, no ha venido ella y cuando ha venido ella, ya no vivimos nosotros.
La muerte no es contra los vivos, ni contra lo muertos, pues en los vivos la muerte todavía no está y en los muertos ya no está.

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