Para Epicuro la sensación es criterio de verdad y la fuente
de todo conocimiento.
Pero únicamente la razón puede conocer los constituyentes
invisibles de la naturaleza que son los átomos el vacío.
Esta naturaleza es infinita
8incluye una infinidad de mundo finitos), eterna (mientras que cada mundo está
destinado a desaparecer), y únicamente sometida al azar o a sí misma.
Por eso es libre. Los dioses forman parte de ella. ¿Cómo podrían
gobernarla? Viven en los intermundos, son tan materiales como el resto y por lo
demás no se ocupan de nosotros.
Epicuro propone una ética materialista (el lama no es más
que una parte del cuerpo y morirá con él), hedonista (el placer es el principio
de toda elección) y eudemonista (la felicidad es el bien supremo).
La ética epicúrea es un arte de gozar pero ascético.
No se trata de multiplica los objetos de deseos.
Se trata de gozar el máximo posible deseando lo mínimo
posible.
El sabio se contante con los placeres naturales y necesarios:
comer, beber, dormir, que son necesarios para la vida.
Tener un techo y vestimentas que son necesarios para el
bienestar y en fin, la amistad y la filosofía que son necesarios para la
felicidad.
Por eso es más feliz que el insensato que no deja de correr
tras los placeres que ni siquiera aumentados indefinidamente podrías saciarle.
La filosofía epicúrea propone como una terapia el alma que
se sustenta en cuatro tesis.
1)
No hay nada que temer de los dioses
2)
No hay nada que temer de la muerte.
3)
Es posible alcanzar la felicidad
4)
Se puede soportar el dolor
El resultado es la salud del alama, es decir, la sabiduría.
Esto se reconoce por la felicidad o por la ataraxia (el
placer en el reposo del alma).
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