lunes, 11 de julio de 2016

Aristóteles, Descartes, Casanova y Shakespeare


Es necesario afirmar o negar una cosa, una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo.
Es imposible que el mismo atributo pertenezca y no pertenezca al mismo sujeto en un mismo tiempo y bajo la misma relación.
Lo que existe no puede al mismo tiempo no existir.
Es, por tanto, imposible que las afirmaciones apuestas sean verdaderas al mismo tiempo respecto del mismo ser.

Aristóteles

Todo conocimiento adquirido mediante un acto de razonamiento se deriva del conocimiento anteriormente adquirido.
Toda conclusión, cualquiera sea por otra parte, o el error que contenga, procede siempre del principios anteriormente conocidos.
El fin del estudio debe ser el dirigir el espíritu de manera que forme juicios sólidos y verdaderos sobre todo lo que se presente.

Descartes

No hay una mujer que pueda resistir a las constantes atenciones.
Abandónate a lo que la suerte te presente.
El peor lace que le puede jugar la fortuna a uno es ponerle bajo la dependencia de un tonto.
Hay gentes que dicen que la existencia es una sucesión de desgracias, lo que viene a significar que la vida es una desgracia, pues si la vida es una desgracia, la muerte, que es lo contrario será la felicidad.
Pero lo que hablan así seguramente o son pobres o enfermos, pues si gozaran de una buena salud, tuvieran la bolsa bien repleta, alegría en el corazón y esperanzas de algo mejor todavía de seguro que cambiarían de criterio.
El sufrimiento es inherente a la naturaleza humana, pero nunca sufrimos sin la esperanza de mejorar y la esperanza es un placer.
Si alguna vez el hombre sufre sin esperanza de curación, la seguridad infalible de la cesación de la existencia debe ser un placer.
En amor, el cielo es quien arregla los destinos. El dinero compra las tierras, pero la suerte es quien dispone de las mujeres.

Casanova

Las razones, por buenas que sean, deben ceder ante las mejores.
Momento hay en que el hombre es dueño de su destino. Si nosotros no somos más que subalternos ignorados, culpa nuestra es y no de nuestra estrella.
En el océano de las cosas humanas hay una marea que conviene aprovechar oportunamente para alcanzar la fortuna, pero si no se aprovecha, todo el viaja de la vida va en medio de escollos y naufragios.
Lo que nuestro desprecio rechazaba solemos añorarlo.
Llega un momento en que acabamos por detestar lo que hemos tenido a menudo.
Los dioses no siegan lo que difieren.
Mientras les rogamos nosotros pierden valor las cosas por las cuales rogamos.
Ignorándonos a nosotros mismos, con frecuencia les imploramos para desdicha nuestras y cuando los dioses permanecen sordos en su sabiduría es por nuestro bien.
Así aprovecha el fracaso de nuestras plegarias.
El tiempo entregado al placer nunca es tiempo perdido, solamente lo es el consumido en el aburrimiento.
Quien busca una cosa y no se aprovecha cuando se la ofrecen, no la encuentra ya nunca.
El destino se complace en repetir las formas y lo que pasó una vez pasa muchas veces.
¿Por qué los oídos de los hombres están sordos a los consejos y no a la adulación?
La franqueza es una joya pero los que la llevan mueren pobres.
Los grandes acontecimientos hieren a quienes los han provocado.
Los dioses favorecen a los hombres para excusar el mal que han de hacerles luego.
El juicio de los hombres depende de su fortuna.
Los acontecimientos influyen en las cualidades interiores.

Shakespeare

La mayor parte de los hombres piensan diferente los unos de los otros, y los que no participan de nuestras opiniones, los consideramos que están en el error.
Siempre se incurre en error respecto de las cosas que o se conocen.
La desgracia desparrama y disuelve las compañías.
La vida es breve, el arte extenso, la ocasión fugitiva, la experiencia engañosa y el juicio difícil.
Mientras dura el combate la victoria es incierta.
Los buenos negocios se realizan al percibir oportunidades de inversión o de venta de valores que se malogran de no ser aprovechados de inmediato.
Las posibilidades no valen por sí solas, deben advertirse y aprovecharse

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