El curso de la naturaleza no ofrece a cada instante al primer golpe de vista más que un caos seguido de otro caos.
Es preciso descomponer cada uno de estos caos en hechos aislados. Es preciso que sepamos ver en el antecedente caótico una multitud de antecedentes distintos.
Una vez hecho esto, ello nos enseñará cuál de los antecedentes está ligado invariablemente cada consecuente.
Para determinar este punto es preciso tratar de separar unos hechos de otros, no en nuestro espíritu solamente, sino en la naturaleza.
En todos los hechos sometidos a la observación hay varios antecedentes y varios consecuentes.
Si estos antecedentes no pudieran ser separados los unos de los otros o si estos consecuentes no se encontrasen jamás aislados, sería imposible discernir las leyes reales.
Para hacer esto es preciso que encontremos algunos de los antecedentes separados de los otros y observar lo que les sigue o algunos de los consecuentes y observar lo que les precede.
Es preciso seguir la regla baconiana de la variación de las circunstancias. Para variar las circunstancias se puede recurrir ya a la observación, ya la experimentación.
Se puede, o bien encontrar en la naturaleza un caso apropiado al fin o bien crear alguno por una disposición artificial de las circunstancias.
La investigaciones de las leyes naturales tienen por objeto encontrar, tan pronto la causa de un efecto dado, tan pronto los efectos de una causa dada.
Una circunstancias que puede ser excluida sin perjudicar al fenómeno o que pueda estar ausente cuando el fenómeno está presente, no es ligada por causación.
Un antecedente que no puede ser excluido sin suprimir el fenómeno es la causa o una condición de este fenómeno.
El fundamento de la investigación experimental es la exclusión sucesiva de diversas circunstancias que acompañan a un fenómeno dado, a fin de comprobar cuales son aquellas cuya ausencia es compatible con la presencia del fenómeno.
Para determinar este punto es preciso tratar de separar unos hechos de otros, no en nuestro espíritu solamente, sino en la naturaleza.
En todos los hechos sometidos a la observación hay varios antecedentes y varios consecuentes.
Si estos antecedentes no pudieran ser separados los unos de los otros o si estos consecuentes no se encontrasen jamás aislados, sería imposible discernir las leyes reales.
Para hacer esto es preciso que encontremos algunos de los antecedentes separados de los otros y observar lo que les sigue o algunos de los consecuentes y observar lo que les precede.
Es preciso seguir la regla baconiana de la variación de las circunstancias. Para variar las circunstancias se puede recurrir ya a la observación, ya la experimentación.
Se puede, o bien encontrar en la naturaleza un caso apropiado al fin o bien crear alguno por una disposición artificial de las circunstancias.
La investigaciones de las leyes naturales tienen por objeto encontrar, tan pronto la causa de un efecto dado, tan pronto los efectos de una causa dada.
Una circunstancias que puede ser excluida sin perjudicar al fenómeno o que pueda estar ausente cuando el fenómeno está presente, no es ligada por causación.
Un antecedente que no puede ser excluido sin suprimir el fenómeno es la causa o una condición de este fenómeno.
El fundamento de la investigación experimental es la exclusión sucesiva de diversas circunstancias que acompañan a un fenómeno dado, a fin de comprobar cuales son aquellas cuya ausencia es compatible con la presencia del fenómeno.
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