El estudio filosófico de los hechos puede emprenderse en vista de tres resultados diferentes: la simple descripción de los hechos, su explicación, su predicción.
Se entiende por predicción la determinación de las condiciones bajo las cuales se puede esperar ve reproducirse hechos de un cierto orden.
La inducción consiste en inferir de algunos casos particulares en que
un fenómeno es observado ¿que se encontrará en todos los casos de una
determinada clase?, es decir, en todos los casos que se parezcan a los
primeros en lo que ofrecen de esencial.
Hay en la naturaleza casos paralelos, lo que sucede una vez sucederá también en circunstancias bastante semejantes y sucederá siempre que las dichas circunstancias se presenten.
Algunos fenómenos reaparecen siempre en las mismas combinaciones en que los vimos la primera vez, otro parecen completamente caprichosos, mientras que otros también, que por habito, juzgamos exclusivamente limitados a un orden particular de combinaciones, se presentan inopinadamente separados de algunos de los elementos a los cuales les habíamos visto siempre ligados, y reunido a otro de naturaleza completamente opuesta.
Para poder tener derecho a afirma que una cosa es verdad universalmente, porque no hemos visto jamás ejemplos de los contrario, sería preciso estar autorizado para creer que si esos ejemplos contrarios existiesen, nosotros los conoceríamos y esta seguridad en la mayoría de los casos no podemos tenerla sino en un grado muy débil o en ningún grado.
La regularidad general de la naturaleza resulta de la coexistencia de regularidades parciales.
La uniformidad de la naturaleza constituye un hecho compuesto de todas las uniformidades separadas de cada fenómeno.
Cuando estas uniformidades son comprobadas se las llama comúnmente leyes de la naturaleza.
El estudio de la naturaleza es el estudio, no de una ley, sino de leyes, de uniformidades en plural, en ver que los diversos fenómenos naturales tienen reglas y modos separados que aunque muy entremezclados pueden, en cierta medida, ser examinados aparte.
Todo fenómeno esta uniformemente en relación con fenómenos que coexisten con él, y con fenómenos que le han precedido y que la seguirán.
De todas las verdades relativas a los fenómenos la más preciosa para nosotros son las que se refieren al orden de sucesión de los fenómenos.
Sobre el conocimiento de estas verdades se funda toda sabia anticipación de los hechos futuros y todo el poder que tenemos de influir sobre estos hechos en provecho nuestro.
Hay en la naturaleza casos paralelos, lo que sucede una vez sucederá también en circunstancias bastante semejantes y sucederá siempre que las dichas circunstancias se presenten.
Algunos fenómenos reaparecen siempre en las mismas combinaciones en que los vimos la primera vez, otro parecen completamente caprichosos, mientras que otros también, que por habito, juzgamos exclusivamente limitados a un orden particular de combinaciones, se presentan inopinadamente separados de algunos de los elementos a los cuales les habíamos visto siempre ligados, y reunido a otro de naturaleza completamente opuesta.
Para poder tener derecho a afirma que una cosa es verdad universalmente, porque no hemos visto jamás ejemplos de los contrario, sería preciso estar autorizado para creer que si esos ejemplos contrarios existiesen, nosotros los conoceríamos y esta seguridad en la mayoría de los casos no podemos tenerla sino en un grado muy débil o en ningún grado.
La regularidad general de la naturaleza resulta de la coexistencia de regularidades parciales.
La uniformidad de la naturaleza constituye un hecho compuesto de todas las uniformidades separadas de cada fenómeno.
Cuando estas uniformidades son comprobadas se las llama comúnmente leyes de la naturaleza.
El estudio de la naturaleza es el estudio, no de una ley, sino de leyes, de uniformidades en plural, en ver que los diversos fenómenos naturales tienen reglas y modos separados que aunque muy entremezclados pueden, en cierta medida, ser examinados aparte.
Todo fenómeno esta uniformemente en relación con fenómenos que coexisten con él, y con fenómenos que le han precedido y que la seguirán.
De todas las verdades relativas a los fenómenos la más preciosa para nosotros son las que se refieren al orden de sucesión de los fenómenos.
Sobre el conocimiento de estas verdades se funda toda sabia anticipación de los hechos futuros y todo el poder que tenemos de influir sobre estos hechos en provecho nuestro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario