Quien ama a alguien por su belleza ¿lo ama en realidad? No pues
la viruela, que matará la belleza sin matar a la persona, tendrá como efecto
que no la ame más.
¿Y si me aman por mi capacidad de juzgar, por mi memoria, me
aman a mí? No, pues, puedo perder esas cualidades sin perderme yo.
Por lo tanto no amamos nunca a ninguna persona, sino
solamente cualidades.
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