La distracción en sociedad es imperdonable. Se atento a la
cosa más insignificante que aconteciere en donde te hallares.
Debes tener una atención versátil de modo que puedas aplicarla instantáneamente a
diferentes personas y objetos según se presenten.
Atiende y mira a todo el que te hablare y nunca aparezca distraído,
ni pensativo, como si no escuchases lo que se te dice, porque nada ofende y
provoca más.
Un hombre que es amable se hará casi tantos amigos cuantas
personas tratare. Hará que la gente en general le desee bien y se inclinen a servirle
en cualquier cosa que no sea inconsistente con su propio interés.
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