miércoles, 19 de octubre de 2016

Tácito



 


El hado nos deja la elección en la forma y manera de vivir, la cual, una vez escogida, hay cierto orden de cosas que forzosamente nos han de suceder.

martes, 18 de octubre de 2016

Voltaire



Hay muy pocos hombres realmente originales, casi todos se rigen, piensan y sienten de acuerdo con la influencia de las costumbres y la educación. Nada tan raro como un espíritu que marcha por una senda nueva.

lunes, 17 de octubre de 2016

Guillermo de Ockham







Occam escribió una sentencia que originará el ideal más duradero de la ciencia de todas las épocas: la sencillez.
Respecto de intrincadas disputas teológicas Occam falla: “El numero de las cosas no se debe multiplicar innecesariamente”.
Con esto quiere decir que entre dos explicaciones igualmente satisfactorias de un mismo hecho, la mejor es la más sencilla, la que involucre el mínimo de elementos.
Lo complicado en la naturaleza es solo una serie de combinaciones de cosas simples. Lo aparentemente complejo es una combinación de lo sencillo.

sábado, 15 de octubre de 2016

Mirabeau







Para formar un plan sistemático es preciso conocer los obstáculos que hay que vencer, fijar de manera precisa el fin a que se quiere llegar, determinar los medios más seguros para conseguirlo y asegurar la mayor exactitud en la ejecución.

viernes, 14 de octubre de 2016

Blaise Pascal (2)

Quien ama a alguien por su belleza ¿lo ama en realidad? No pues la viruela, que matará la belleza sin matar a la persona, tendrá como efecto que no la ame más.
¿Y si me aman por mi capacidad de juzgar, por mi memoria, me aman a mí? No, pues, puedo perder esas cualidades sin perderme yo.
Por lo tanto no amamos nunca a ninguna persona, sino solamente cualidades.

Blaise Pascal

El hombre no es más que un ser lleno de error. Nada le señala la verdad. Todo lo engaña, estos dos principios de verdades, la razón y los sentidos, no solo carecen ambos de sinceridad sino que se engañan recíprocamente el uno al otro.
Los sentidos engañan a la razón con falsas apariencias y esta misma estafa que hacen a la razón, la sufren a su vez de esta: es su desquite.
Las pasiones del alma perturban los sentidos y les provocan falsas impresiones.
La imaginación, debido a una apreciación fantástica, aumenta los pequeños objetos y debido a una insolencia temeraria achica los grandes.
La vida humana no es más que una ilusión perpetua, nos dedicamos exclusivamente a interengañarnos y a interhalagarnos.
Las más de las veces solo se quiere saber algo para hablar de ellos. De otro modo no se viajaría por el mar para no decir nunca nada de él y por el exclusivo placer de ver, sin la esperanza de comunicar algo alguna vez.
No nos situamos nunca en el tiempo presente. Anticipamos el porvenir, como si llegara demasiado lentamente, como para apresurar su curso. O recordamos el pasado para detenerlo por ser demasiado rápido.
Somos tan imprudentes que erramos por tiempos que no son los nuestros y no pensamos en el único que nos pertenece y tan vanos que nos ocupamos de los que ya no son nada y dejamos escapar sin reflexión el único que subsiste. Lo apartamos de nuestra vista porque nos lastima.
Examine cada uno sus pensamientos: encontrará que todos están ocupados por el pasado o por el porvenir. Casi no pensamos en el presente y si pensamos solo lo hacemos buscando en él una luz para disponer el porvenir.
El presente nunca es nuestra finalidad: el pasado y el presente son nuestros medios, solo el porvenir es nuestro fin.
Así pues, no vivimos nunca, sino que esperamos vivir y porque siempre nos estamos disponiendo a ser felices, es inevitable que no lo seamos nunca.
La naturaleza no me ofrece nada que no sea materia de duda e inquietud. Si en ella no encontrara nada que me señalara una divinidad, me inclinaría por la negativa. Si en todas partes viera las señales de un creador, reposaría pacíficamente en la fe. Pero encuentro demasiado para negar y demasiado poco para estar seguro.
La justicia sin la fuerza es impotente, la fuerza sin la justicia es tiránica. La justicia sin la fuerza es contradicha, porque hay siempre malvados.
Por lo tanto, hay que poner juntas la justicia y la fuerza, para esto hay que conseguir que lo que es justo sea fuerte.
Se puede discutir la justicia, la fuerza se la reconoce claramente y sin discusión.
Porque no se pudo conseguir que se obedeciera por la fuerza a la justicia, se llegó a que fuera justo obedecer a la fuerza, porque no se pudo fortificar la justicia, se justificó la fuerza.
La fuerza, no la opinión es la reina del mundo.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Nicolás Maquiavelo


Es posible remediar con destreza los perjuicios venideros precaviéndolos de antemano pero si se aguarda a que sobrevengan ya no es tiempo de remediarlos.
Si se conocen anticipadamente los males que pueden manifestarse quedan curados bien pronto. Pero cuando, por no haberlos conocidos, le dejan tomar incremento, no hay arbitrio ninguno para remediarlos.
Los romanos previendo de lejos los inconvenientes, les aplicaron remedios siempre en un principio y no les dejaron seguir nunca su curso.
El tiempo puede acarrear consigo tanto el bien como el mal, pero igualmente tanto el mal como el bien.
Como el suceso por el cual un hombre se hace príncipe supone algún valor o dicha parece que la una o la otra de estas cosas allanan en parte muchas dificultades, sin embargo se vio que el que no había sido auxiliado de la fortuna se mantuvo por más tiempo.
Los que de particulares que ellos eran fueron elevados al principado por la sola fortuna llegan a él sin mucho trabajo pero tienen uno sumo para la conservación suya. No hallan dificultades en el camino para llegar a él, porque son elevados como en alas, pero cuando lo han conseguido se les presentan todas las especies de obstáculos.
Lo peor que el príncipe debe temer de un pueblo que no le ama es el ser abandonado por él, pero si le son contrarios los grandes deben temer no solamente verse abandonados, sino también atacados y destruidos por ellos, porque teniendo estos hombre más previsión y astucia, emplean bien el tiempo para salir del aprieto.
Un príncipe que en todo quiere hacer profesión de ser bueno cuando de hecho está rodeado de gente que no lo es, no puede menos que caminar hacia su ruina. Es, pues, necesario que un príncipe que desea mantenerse aprenda a poder no ser bueno y a servirse o no servirse de esta facultad según que las circunstancias lo exijan.
Es necesario que el príncipe sea bastante prudente para evitar la infamia de los vicios que le harían perder su principado. Pero no tema incurrir en la infamia ajena a ciertos vicios si no puede fácilmente sin ellos conservar su Estado.
Porque si se pesa bien todo, hay cierta cosa que parecerá ser una virtud como la bondad o la clemencia y que si la observas formara tu ruina, mientras que otra cierta cosa que parecerá un vicio formará tu seguridad y bienestar si la practicas.
El príncipe debe desear ser tenido por clemente y no por cruel. Sin embargo debo advertir que él debe temer el hacer el mal uso de su clemencia.
Un principe no debe temer la infamia ajena a la crueldad cuando necesita de ella.
Un príncipe cae en el menosprecio cuando pasa por variable, ligero, afeminado, pusilánime, irresoluto. Ponga pues sumo cuidado en preservarse de una semejante reputación e ingéniese para que en sus acciones se advierta grandeza, valor, gravedad y fortaleza.
Uno de los más poderosos preservativos que el príncipe pueda tener contras las conjuraciones es el de no ser aborrecido ni menospreciado por la universalidad de sus gobernado.
Porque el conspirador no se alienta más que con la esperanza de contentar al pueblo haciendo perecer el príncipe. Pero cuando tiene motivos para creer que ofendería con ellos al pueblo, la amplitud necesaria de valor para consumar su atentado la falta visto que son infinitas las dificultades que se presentan a los conjurados.
Los príncipes sabios cuidaron siempre de no descontentar a los grandes hasta el grado de reducirlos a la desesperación como también a tener contento el pueblo.
El príncipe que quiere conservar sus dominios esta precisado con frecuencia a no ser bueno. Si aquella mayoría de hombres de la que piensa necesitar para mantenerse esta corrompida, debe seguir su humor y contentarla.

Lord Chesterfield



La distracción en sociedad es imperdonable. Se atento a la cosa más insignificante que aconteciere en donde te hallares.
Debes tener una atención versátil de modo  que puedas aplicarla instantáneamente a diferentes personas y objetos según se presenten.
Atiende y mira a todo el que te hablare y nunca aparezca distraído, ni pensativo, como si no escuchases lo que se te dice, porque nada ofende y provoca más.
Un hombre que es amable se hará casi tantos amigos cuantas personas tratare. Hará que la gente en general le desee bien y se inclinen a servirle en cualquier cosa que no sea inconsistente con su propio interés.

Ovidio




El amor es una especie de milicia. Retiraos los cobardes. No son los medrosos quienes han de defender estas enseñas.
Los crueles dolores y toda clase de sufrimientos se padecen en este campamento del amor.
Son breves los placeres, pero múltiples las congojas de los amantes: apresten su ánimo para soportar muchos sinsabores.
Tantos como las conchas que hay en la orillas del mar son los dolores del amor. Los dardos que recibimos llevan impregnados abundante hiel.

martes, 11 de octubre de 2016

John Dewey (4)



Mediante el examen de las relaciones que existen entre los medios (metodos) empleados y las conclusiones logradas como consecuencia suyas, se descubren las razones por las cuales algunos métodos tiene éxito y otro no.
La racionalidad es cuestión de relación entre medio y consecuencias.
Cuando nos proponemos fines que no resulta sensato adoptar aquellos que no guardan conexión con los medios disponibles, ni tampoco razonable proponer  razonable proponérnoslos sin referencia alguna a los obstáculos que hayan de levantarse en su camino.
Resulta razonable buscar y escoger aquellos medios que, con el máximo de probabilidades, acarrearán las consecuencias que tenemos en vista.
Resulta poco razonable emplear como medio materiales y procedimientos que, examinados, se encontraría que producen consecuencias distintas de las buscadas y tan diferentes que excluyen su logro.
No hay investigación que no implique la realización de algún cambio en las condiciones del ambiente, ya que el experimentar supone una modificación  deliberada de las condiciones previas.
Existe siempre una discrepancia entre medios empleados y consecuencias resultantes, algunas veces esta discrepancia es tan grave que tenemos eso que llamarlo error.
La falibilidad resulta necesariamente de la posibilidad y probabilidad de una discrepancia entre los medios disponibles y consecuencias resultantes, entre condiciones pasadas y futuras.
Como vivimos en un mundo en proceso, el futuro no es una mera repetición.
La técnica de la investigación se ocupa tanto de eliminar efectivamente como de registrar coincidencias.