jueves, 30 de junio de 2016

Shakespeare



El que da cima a obras grandes, las realiza a menudo con débiles instrumentos.
Se ve a raquíticos manantiales dando origen a caudalosos ríos, y mares vastos agotarse en presencia de hombres que negaban los milagros.
A veces contando con las mayores probabilidades, resultan fallidas las esperanzas. Otras v3eces satisfechas cuando menos se piensa y más desconfianza se tiene.
Negocio bien comenzado esta ya casi concluido.
El fin es la corona delas empresas. Cualesquiera que sean los accidentes de su curso siempre es el fin lo que decide de su gloria y mérito.
La experiencia que tengo del pasado justifica plenamente mi deseo de no pasar por demasiado crédulo.
Las escenas, los gritos, las lágrimas, los enojos, las reconciliaciones que dejan en los repliegues del corazón invisibles heridas.
El perdón puede acallar los reproches y hasta borrar el rencor, pero no devuelve el prestigio perdido.
Yo tomo al mundo, Graciano, tal cual es, como un teatro en el que cada uno ha de representar un papel.
No publiques con facilidad lo que pienses, ni ejecutes cosas no bien meditada primero.
Oye la censura de los demás, pero reserva tu propia opinión.
Presta el odio a todos y a pocos la voz.
Siempre es peligroso cubrirse el rostro ante la verdad.
Cuántas vidas enteras hay que parecen largas enfermedades.
La desgracia castiga la libertad sin freno.
Nada hay bajo el sol, nada sobre la tierra, en el mar, ni en el firmamento que no obedezca a ciertas leyes.
Dad al vicio las apariencias de la virtud, aunque vuestro corazón sea culpable, que se vea pura vuestra frente, dad al pecado el exterior de santidad y ocultad vuestro perfidia. ¿De qué sirve darse a conocer?

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