domingo, 19 de junio de 2016
Platón
Creo ver claramente una grande y terrible ignorancia: la de imaginarse saber lo que no se sabe. Este puede muy ser el origen de todos los errores en que incurrimos.
Es preciso tener ánimo siempre que se gane terreno, aunque se camine lentamente. Si en este caso se desespera ¿Qué queda para situaciones difíciles, cuando no se avanza o cuando se retrocede? Los hombres de tal condición no han nacido, como dice el proverbio, para tomar ciudades por asalto.
Los dioses no son nuestros dueños, ni conocen las cosas humanas, por más que sean dioses.
Bebe, come con los que gozan de gran crédito, mantente cerca de ellos y trata de agradarles, porque aprenderás cosas buenas comunicándote con los buenos, pero si te comunicas con los malos perderás hasta lo que tienes de racional.
Son difíciles las cosas bellas.
Es preciso en todas las cosas que el hombre se entregue a largas reflexiones y a largas indagaciones para asegurarse de si el principio sentado es exacto o no, cuando lo haya examinado bien las consecuencias irán apareciendo con todo rigor.
El vivir es para todos los hombres una necesidad absoluta e invariable, hasta para aquellos mismos a quienes vendrían mejor la muerte que la vida.
Es preciso que Dios nos envíe una orden formal para morir.
Los filósofos trabajan durante toda su vida preparandose para la muerte.
Todas las guerras no proceden sino del ansia de amontonar riquezas.
La templanza consiste en no ser esclavo de los deseos, sino en hacerse superior a ellos y en vivir con moderación.
El alma del verdadero filósofo renuncia, en cuanto le es posible, a los placeres, a los deseos, a las tristezas, a los temores, manteniendo todas las pasiones en una perfecta tranquilidad y tomando siempre la razón por guía, sin abandonarla jamás.
Los buenos y los malos son muy raros, los que ocupan un término medio son numerosos.
Hay muchas artes cuyo descubrimiento se debe a la experiencia, porque la experiencia hace que nuestra vida marche según las reglas del arte y la inexperiencia que marche al azar.
La naturaleza demuestra que es justo que el que vale más tenga más que otro que vale menos y el más fuerte más que el más débil.
Cada cual se aplica con más gusto a las cosas para las que ha descubierto tener más talento.
Un lazo común une al cielo con la tierra y por esta razón los sabios dan a este universo el nombre de Orden (Cosmos) y no el de desorden.
El que es verdaderamente hombre debe desear vivir por el tiempo que se imagine ni tener cariño a la vida, lo que necesita es ver de qué manera deberá conducirse para pasar lo mejor posible el tiempo que queda de vida.
Aprovéchate de estos ejemplos, que mi triste experiencia te ilumine y no imites al insensato que según el proverbio, no se hace sabio sino a su costa.
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