Debemos ser pacientes y esperar nuevos métodos y oportunidades de investigar. Debemos estar dispuestos, también, a abandonar una vía que hemos seguido durante cierto tiempo, si parece que esta no conduce a buen término.
Ninguna proposición debe ser admitida como verdadera si no puede, cuando menos en principio, verificarse. Si todo enunciado tiene una pretensión de verdad, esta pretensión no quedará cumplida sino cuando haya sido verificada.
Charles Peirce
La tristeza es un enemigo mortal del alma.
San Francisco
No hay vida feliz sin amigos.
San Agustín
Saber para prever, a fin de poder.
Comte
Si experimenta, hay que razonar, si razona hay que experimentar.
Bachelard.
Hay una clase de bienes que deseamos y buscamos por lo que ellos son, sin cuidarnos para nada de sus resultados aunque o nos proporcionen otra ventaja que el placer de gozar de ellos.
Hay otros bienes que amamos a la vez por si mismos y por sus resultados. Dos motivos nos mueven igualmente a procurárnoslos.
Una tercera clase de bienes son penosos pero útiles y los buscamos no por si mismos sino por el salario y demás ventajas que nos proporcionan.
Sin esperanza nunca se encontrará lo inesperado.
Cada uno es responsable de su elección, Dios es inocente.
La mayor parte de los hombres se inclinan a honrar y mirar como dichoso al hombre malo, que tiene riqueza y crédito, a menospreciar y vilipendiar al hombre justo si es débil e indigente, aunque convengan en que el justo es mejor que el malvado.
Los dioses no tienen muchas veces para los hombres virtuosos más que males y desgracias, mientras que colman a los perversos de prosperidades.
Una cosa se frustra cuando no está hecha oportunamente.
Los poetas lo mismo que los de ahora que los de tiempos pasados no hacen otra cosa que divertir al género humano con fabulas.
Estando sumido en las desgracias, espera en tales ocasiones, con firmeza y sin abatirse, los azares de la fortuna.
Lejos de enorgullecerse con sus triunfos se conduce con sabiduría y moderación y está siempre contento con suerte.
Los hombres de bien son en su juventud sencillos y están expuestos a ser seducidos por la astucia de los malos, porque no experimentan en sí mismos lo que pasa en el corazón de los malos.
En un Estado todo depende de los principios. Si ha comenzado bien, va siempre agrandando como un círculo.
La templanza no es otra cosa que un cierto orden, un freno que el hombre pone a sus placeres y a sus pasiones. De ahí viene probablemente esta expresión: ser dueño de si mismo.
Cada ciudadano no debe tener más que un oficio, aquel para el que desde su nacimiento ha descubierto mejores disposiciones.
Los bellos es difícil de realizar.
San Francisco
No hay vida feliz sin amigos.
San Agustín
Saber para prever, a fin de poder.
Comte
Si experimenta, hay que razonar, si razona hay que experimentar.
Bachelard.
Hay una clase de bienes que deseamos y buscamos por lo que ellos son, sin cuidarnos para nada de sus resultados aunque o nos proporcionen otra ventaja que el placer de gozar de ellos.
Hay otros bienes que amamos a la vez por si mismos y por sus resultados. Dos motivos nos mueven igualmente a procurárnoslos.
Una tercera clase de bienes son penosos pero útiles y los buscamos no por si mismos sino por el salario y demás ventajas que nos proporcionan.
Sin esperanza nunca se encontrará lo inesperado.
Cada uno es responsable de su elección, Dios es inocente.
La mayor parte de los hombres se inclinan a honrar y mirar como dichoso al hombre malo, que tiene riqueza y crédito, a menospreciar y vilipendiar al hombre justo si es débil e indigente, aunque convengan en que el justo es mejor que el malvado.
Los dioses no tienen muchas veces para los hombres virtuosos más que males y desgracias, mientras que colman a los perversos de prosperidades.
Una cosa se frustra cuando no está hecha oportunamente.
Los poetas lo mismo que los de ahora que los de tiempos pasados no hacen otra cosa que divertir al género humano con fabulas.
Estando sumido en las desgracias, espera en tales ocasiones, con firmeza y sin abatirse, los azares de la fortuna.
Lejos de enorgullecerse con sus triunfos se conduce con sabiduría y moderación y está siempre contento con suerte.
Los hombres de bien son en su juventud sencillos y están expuestos a ser seducidos por la astucia de los malos, porque no experimentan en sí mismos lo que pasa en el corazón de los malos.
En un Estado todo depende de los principios. Si ha comenzado bien, va siempre agrandando como un círculo.
La templanza no es otra cosa que un cierto orden, un freno que el hombre pone a sus placeres y a sus pasiones. De ahí viene probablemente esta expresión: ser dueño de si mismo.
Cada ciudadano no debe tener más que un oficio, aquel para el que desde su nacimiento ha descubierto mejores disposiciones.
Los bellos es difícil de realizar.
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