miércoles, 29 de junio de 2016

Platón y Shakespeare


El pueblo es un ser ingrato, voluble, cruel, envidioso, incorregible, una multitud compuesta a la ventura de hombres violentos y charlatanes, consagrarse a sus intereses es condenarse a la desgracia.
Si eres rico te estimaran, si pobre, no.
Ten presente que el agradar a las gentes s un medio de salir bien en los negocios y que el orgullo tiene la soledad por compañera.
La obediencia y la libertar si son excesivas son el origen de todos los males, si moderadas son el origen de todos los bienes.
La ocasión es el instante oportuno para hacer o dejar que se haga alguna cosa.
La temeridad es el exceso de de valor que se muestra al despreciar el temor sin necesidad.

Platón

La imbecilidad aparente es arma ingeniosísima para ocultar un gran designio.
Parecer loco es el secreto del sabio.
Amar es comprar desprecios con lamentos, miradas desdeñosas con suspiros de dolor, es cambiar por un breve instante de placer veinte noches de ansiedades y desvelos.
La experiencia se adquiere con el trabajo y se perfecciona con el tiempo.
Votos imprudentes pueden ser prudentemente retractados y falto de inteligencia es quien no tiene el valor de enseñar a la suya a cambiar lo malo por lo mejor.
La mujer rehúsa muchas veces aquello que más desea, jamás desesperéis de vencer pues los primeros desdenes solo hacen más vivo el amor que les sigue.
Si os muestra rostro severo no es que os deteste, sino únicamente para aumentar vuestro amor.
Si os habla con asperea no es para librarse de vuestra presencia, pues nada despecha tanto a las mujeres como la soledad, que llega a volverlas locas.
Adulad, alabad, vanagloriad, exaltad sus atractivos, aunque fuese negra, decir que tiene una cara de ángel.
Lo sostengo: el hombre que tiene lengua no es hombre si no puede con ella conquistar a una mujer.
El tiempo es padre y creador de todo bien.
Cuando ya no hay remedio, cuando uno se ve herido del golpe inesperado que la fortuna le depara ¿para que los lamentos?
Llorar por una desdicha pasada irremediable es el mejor medio de atraerse otro nuevo daño.
Cuando el hombre no puede evadir los golpes de la desgracia, la paciencia es el mejor medio de arrostrar sus rigores.
Tenemos nosotros mismos cuanto es preciso para ser felices o desdichados. Nuestro cuerpo es un jardín del cual es jardinero nuestra voluntad.
Si en la balanza de la vida la razón no contrapesara a los sentidos cometeríamos muchas aberraciones.
Todo es efecto de la voluntad.
La naturaleza es una divinidad económica: cuando presta una partícula cualquiera de sus atributos además de recibir las gracias de su deudor, quiere obtener provechos.
Nosotros autorizamos el mal cuando lo toleramos en lugar de castigarlo.
El poder cambia al hombre.
Nuestras dudas son traidoras y nos hacen perder el bien que podríamos obtener, y sé que nos quitan el valor de probarlo.
Unos se elevan por medio del crimen, otros caen por su virtud.
Los ha que atraviesan sanos y salvo la senda de los vicios sin ser castigados por ninguno y otros hay que son condenados por una sola falta.

Shakespeare

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