Los jefes moderados tienen en efecto, costumbres prudentes,
justas y conservadoras, pero carecen de energía y de la audacia que reclama la acción.
Todo lo que nace proviene necesariamente de una causa,
porque sin causa nada puede nacer.
El universo ha sido formado según el modelo de la razón.
Digamos confirme a lo que dicta la recta razón y la
probabilidad.
Dios arreglo y ordenó todas estas cosas con una perfecta
exactitud, haciendo que reinara por todas partes la proporción y la armonía.
El placer, el mayor cebo para el mal.
El dolor que nos aleja del bien.
La audacia y el temor, imprudentes consejeros.
La cólera, rebelde a la persuasión.
La esperanza que se deja seducir por la sensación irracional
y por el amor desenfrenado.
En el exceso de la alegría y de la pena, el hombre, al
apurarse para conseguir tal o cual objeto, ya no es capaz, ni de ver, ni de
entender bien y a la manera de un furioso para nada se vale de la razón.
Los dolores, que atormentan al cuerpo, pueden causar
igualmente en el alma los más grandes desordenes.
No ejercitar el alma sin el cuerpo, ni el cuerpo sin el
alma, a fin de que defendiéndose el uno contra el otro, conservan el equilibrio
y la salud.
El que se aplica a la ciencia o a cualquier otro trabajo
intelectual, debe tener cuidado de procurar al cuerpo movimientos convenientes
y dedicarse a la gimnasia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario