Cada hombre es generalmente tal como quiere ser según las inclinaciones a que se abandona y el carácter de su alma.
No hay estatua más venerable a los ojos de la divinidad que un padre o
una madre o un antepasado encorvado bajo el peso de los años.
Aunque
haya un gran número de cosas buenas en la vida humana, la mayor parte
de ellas lleva consigo una especie de peste que las corrompe y las
infecta.
Se debe hacer mucho caso de la buena reputación que de uno tengan los demás.
Se encuentran siempre entre la multitud personajes divinos, aunque son
pocos a la verdad, que nacen en países civilizado o no civilizado,
indistintamente y la comunicación con ellos es de un valor inestimable.
Tengo una cualidad admirable que me salva, y es que no me ruborizo en
aprender y que pregunto e interrogo sin cesar, mostrándome por otra
parte muy reconocido al que me responde.
No es seguro aceptar al azar lo que se nos ofrece.
Aprender a ser hombre de bien es cosa difícil.
Enseguida, aunque con sordo paso, llega la ancianidad.
Quien quiera que seas toma las brisas de la vida sin mala voluntad.
Puesto que la Fortuna se muestra superior sigamos y desviemos el rumbo allí a donde ella nos llama.
El lama se inclina hacia todo lo agradable, al punto que el placer, la estimula a la acción.
Muchas veces las cosas se muestran de manera que provocan falsas presunciones porque las causas verdaderas quedan ocultas.
Sed pausados en vuestras acciones.
Anda siempre con cautela, como un hombre cansado que mueve los pies lentamente.
La vida ¡oh, Creso! es una serie de calamidades.
No saber ceder es de insensatos.
Se complace Dios en abatir lo encumbrado.
Una consulta precipitada lleva consigo al desacierto del cual suelen nacer grandes males.
La fortuna por lo común se declara a favor de quien se expone a la
empresa y no de quien en todo pone reparos y de nada se atreve.
Con grandes peligros se acaban las grandes empresas.
El buen éxito de un negocio depende del buen consejo previo
Por lo común el buen éxito es fruto de un buen consejo, mientras que ni
Dios mismo quiere prosperar las humanas empresas que no nacen de una
prudente deliberación.
No hay medio en el suelo par estorbar lo que en el cielo esta decretado.
Hay que llevar con ánimo seres las duras penas que nos envían los dioses.
Preciso es soportar con entereza la parte de dolor que nos fijó el
destino y tener muy presente que no es posible hacer frente el poder
incontrastable del hado.
La medida mejor es la moderación. ¡Ningún extremo alabes! La rectitud ha sido fijada por los dioses en el medio.
No hay fortaleza que defender pueda a aquel que se sus riquezas
embriagado de un puntapié en el altar de la justicia. No podrá medrar
nunca y será la ruina de su destino.
A quien con suavidad gobierna, los dioses desde lejos con miran con clemencia.
No hay mortal de infortunios exento, nadie pasa la vida sin llevar la parte de su carga de males.
No desmaya, ni desfallecer en la adversidad. Aquellos que menos se
turban y afrontan con más ánimo las adversidades y las resisten son
tenidos por mejores pública y privadamente.
Si la fuerza te llena de vigor, si la riqueza se te acumula, no te enaltezcas engreído de ti mismo.
Un día basta para abatir la humana grandeza y un día basta para elevarla.
A los que obran con mesura los dioses los aman.
Acicates son para el discreto los reproches.