sábado, 31 de marzo de 2018

Las teorías científicas explican los objetos

David Deutsch, La estructura de la realidad, Anagrama, 1999

Las teorías científicas explican los objetos y fenómenos que conocemos por medio de la experiencia en términos de una realidad subyacente que no experimentamos de modo directo.
Para algunos el propósito básico de una teoría científica no es explicar, sino predecir los resultados de la experimentación. La teoría sería un mero instrumento para hace predicciones acerca de los resultados de los experimentos. Consideran a las explicaciones una especie de ficción que incorporamos a las teorías para hacerlas más fáciles de recordar. Todo enunciado que no describa o prediga observaciones carece de sentido. Así el valor de las teorías depende de sus predicciones y no de sus explicaciones.
Pero la gran mayoría de las teorías se rechazan porque contienen explicaciones defectuosas, no porque no superen pruebas experimentales. Una teoría que no ofrece ninguna explicación ni siquiera se prueba. Lo que sometemos a prueba son aquellas nuevas teorías que parecen ofrecer la posibilidad de proporcionar mejores explicaciones que las que las han precedido.
Superar pruebas experimentales no es más que una de las muchas cosas que una teoría debe hacer para alcanzar la verdadera finalidad de la ciencia que es explicar el mundo. Es inevitable que del entramado de las explicaciones formen parte entidades que no observamos directamente. Pero ello no significa que dichas entidades sean ficticias, bien al contrario, son parte de la propia estructura de la realidad.
El conocimiento científico se basa principalmente en explicaciones. La crítica científica no se centra en las predicciones de la teoría, sino que va directamente a las explicaciones en que se basan las teorías. Comprobar las predicciones constituye solo un modo indirecto de verificar las explicaciones.
La ciencia se basa en problemas y explicaciones. Las teorías empiezan como conjeturas injustificadas que típicamente preceden a las observaciones que harán desechar las teorías rivales. El propósito de la ciencia es la explicación de la realidad mediante explicaciones.


Aldous Huxley

La mente humana tiene una tendencia invencible a reducir lo diverso a lo idéntico. Lo que nos proporcionan nuestros sentidos inmediatamente es numeroso y diverso. Nuestra inteligencia, que tiene sed de explicación, trata de reducir esta diversidad a la identidad.
Cualquier proposición que estipule la existencia de una identidad subyacente común a fenómenos diversos o que persista a través del tiempo y de los cambios, nos parece intrínsecamente plausible.
Cualquier doctrina que reduzca la irracional multiplicidad a la unidad comprensible y racional nos proporciona profunda satisfacción.
Si no estuviéramos tratando continuamente de reducir la diversidad a la identidad nos parecería totalmente imposible pensar. El mundo sería simplemente un caos o series distintas de fenómenos inconsecuentes, desconectados entre sí.
El esfuerzo para reducir la diversidad a la identidad es llevado generalmente demasiado lejos. El resultado es la simplificación excesiva.
En su impaciencia por comprender, la inteligencia tiende a atribuir a los hechos más racionalidad de la que esos hechos pueden implicar, tiende a descubrir en la diversidad material de los fenómenos más identidad de lo que realmente existe en ellos.

Juan Samaja

No se puede asegurar con carácter necesario la verdad de un enunciado universal partiendo de un número limitado de casos particulares. Siempre cabe la posibilidad de que en el futuro aparezca alguna evidencia que hasta ese momento no se había considerado y muestre que la conclusión universal es falsa.
Es un error suponer que aquello que caracteriza a los casos observado de una clase es necesariamente verdadero para todos los miembros posibles de la misma. Dado que es prácticamente imposible reunir la totalidad de los hechos por ser infinitos en número y variedad solo resta reunir los hechos relevantes para la solución de un problema de investigación.
Es imposible reunir todos los datos considerados significativos sin una hipótesis previa con respecto a la cual de estos tienen relevancia. Las hipótesis determinan cual es el tipo de datos que se han de reunir en un momento dado de la investigación. Las hipótesis son enunciados que se postulan como posible solución del problema que se investiga.
De la hipótesis se deducen consecuencias observacionales que se comprueban mediante experiencias. Un experimento es una observación provocada hecha especialmente partiendo de una hipótesis previa.
Una contrastación con resultados favorables no establece la verdad de la hipótesis. Es posible que una hipótesis falsa cuente con confirmaciones singulares de enunciados observacionales. Las historia de la ciencia está llena de ejemplos de hipótesis falsas que en su momento fueron avalada por los hechos hasta que nuevas evidencias mostraron que eran falsas. Por el contrario, se puede saber de que una explicación científica es falsa a partir de ciertas observaciones que la contradicen.
Nada impide que se refuten hipótesis correctas o se afirmen hipotesis falsas sobre la base de enunciados observacionales falsos por haber sido elaborados desde un marco teórico incorrecto. Tal posibilidad hace que no sean necesariamente las hipótesis sino los enunciados observacionales los equivocados.

jueves, 29 de marzo de 2018

Actuar es emplear medios tendientes a un fin dado

Actuar es emplear medios tendientes a un fin dado y la eficacia reside en la adecuación entre el fin y los medios.
Entre el medio y el fin al que se apunta siempre se corre el riesgo de que se interpongan acontecimientos imprevisibles que obstaculicen la supuesta eficacia del medio y pongan el fin fuera del alcance. Las circunstancias son, a menudo, imprevistas, hasta imprevisibles, incluso totalmente inéditas.
La persona de acción debe ser capaz de resistir a las dudas, a los miedos y a veces al derrotismo de quienes la rodean. Siempre hay alguien que le aconseja que renuncie o, por lo menos, que aplace su proyecto.
Lo que cuenta es tener clara la meta final. Pero los medios a usar y el camino a seguir deben ser rápidamente cambiados a medida que se conoce la realidad.
 
Una decisión racional exige pensar en todas sus consecuencias. Una decisión no es otra cosa que elegir una entre varias actuaciones posibles, estimar las consecuencias razonables de cada una de esas actuaciones y evaluar las probabilidades de cada una de las consecuencias.
El proceso de decisión trata de combinar la lista posible de acciones, las consecuencias esperadas de cada una de estas acciones, y las probabilidades de cada una de esas consecuencias.
Cada acción con sus respectivas consecuencias irá acompañada de la probabilidad y de la utilidad del resultado.
Asumir la posibilidad de fracasar facilita éxitos posteriores. Los que pasan a la acción asumiendo la posibilidad de equivocarse están facilitando el aprendizaje que todo fracaso encierra. Dentro del fracaso podemos encontrar las claves que lo explican, lo que posibilita un nuevo intento más productivo.
Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesita aprender. El acierto solo se alcanza después de varias rectificaciones.

miércoles, 28 de marzo de 2018

A cada edad del hombre responde cierta filosofía

Emil Cioran

A cada edad del hombre responde cierta filosofía. El adolescente turbado por pasiones íntimas tiene forzosamente que observarse a sí mismo de suerte que se vuelve idealista.
En cambio, el hombre tiene toda suerte de motivos para volverse escéptico, hace bien en dudar de si el medio que ha elegido para llegar al fin es también legítimo. Antes de obrar y al obrar tiene toda suerte de razones para poner en tortuga su inteligencia a fin de no tener luego que lamentar una falsa elección.
Pero el anciano abrazará siempre el misticismo. Ve que hay tanta cosas que parecen depender de la casualidad, que lo irracional logra éxito mientras que lo racional fracasa y dicha y desdicha contrapesándose inopinadamente.
 
Robert Rubin
Debemos pagar caros nuestros errores si de ellos queremos vernos libres y aun así hemos de considerarnos dichosos.


Salomón
El que teme demasiado a los vientos se queda sin sembrar y el que mira mucho las nubes no hace la recolección.
Henri Matisse

Nuestra imperiosa necesidad

Ortega y Gasset
Nuestra imperiosa necesidad de hallar nexos causales se conforma con que cada proceso tenga una causa demostrable, pero en la realidad exterior difícilmente sucede tal cosa, pues cada fenómeno parece estar más bien sobredeterminado presentándose como efecto de múltiples causas convergente.
En el mundo pasan en todo instante y por tanto ahora, infinidad de cosas. Por lo mismo que es imposible conocer directamente la plenitud de lo real, no tenemos más remedio que construir arbitrariamente una realidad, suponer que las cosas son de una cierta manera.
Esto nos proporciona un esquema, es decir, un enrejado de conceptos. Con él, como a través de una cuadrícula, miramos luego la efectiva realidad y solo entonces conseguimos una visión aproximada de ella.
Observad a los que os rodean y veréis como avanzan perdidos por su vida, van como sonámbulos, sin tener la más ligera sospecha de lo que les pasa. Los oiréis hablar en formulas taxativas sobre sí mismo y sobre su contorno, lo cual indicaría que poseen ideas sobre todo ello.
Pero si analizáis someramente esas ideas notareis que no reflejan mucho ni poco la realidad a que parecen referirse y si ahondáis mas en el análisis hallareis que ni siquiera pretenden ajustarse a tal realidad.
Todo lo contrario: el individuo trata con ellas de interceptar su visión de lo real, de su vida misma. Porque la vida es, por lo pronto, un caos donde está perdido.
El hombre lo sospecha pero le aterra encontrarse cara a cara con esa terrible realidad y procura ocultarla con un telón fantasmagórico donde todo está muy claro. Le trae sin cuidado que sus ideas no sean verdaderas.


Giovanni Sartori
La ciencia política es un instrumento para intervenir sobre la realidad de que trata. De ahí que estudie los problemas según el criterio pragmático de verdad: es verdadera la solución que funciona, es exacto el proyecto que alcanza éxito en su aplicación.
Para poner en ejecución un determinado programa no basta con tener la fuerza bruta para imponerlo, ella por sí sola no es suficiente para demostrar que dicho programa sea aplicable y que puede tener éxito. Si se cometieron errores de cálculo el programa es inaplicable.
La aplicabilidad de un proyecto depende de la correspondencia entre el propósito y los resultados. Deducir la política práctica de la filosofía conduce solo a conseguir resultados completamente diferentes a los que la teoría confiaba en obtener.
En la naturaleza no ocurre jamás que un efecto preceda en el tiempo a su causa, es siempre la causa la que viene primero. Pero en los asuntos humanos sucede también lo contrario: el efecto puede muy bien preceder en el tiempo a la causa.
Es que un animal simbólico no reacciona a los acontecimientos que efectivamente suceden y que han ocurrido ya, sino a las expectativas de acontecimientos. Así en las ciencias sociales tenemos también una causalidad que va al revés en el tiempo.
Si se desea determinado fin entonces se requieren determinados medios. El control tiene lugar en la aplicación práctica. Una teoría que falla en la aplicación está equivocada, debe ser descartada o modificada. Por el contrario, una teoría que tiene éxito en su aplicación es una teoría exacta.
El hombre no solo no es un animal racional sino tampoco un animal razonable. Los hombres actúan impulsado por la fe y no por la razón, creen antes de comprender y sobre todo sin comprender, no saben lo que hacen y hacen sin saber. Lo que cuenta, por lo tanto, son las ideologías y los sentimientos.
Por eso la realidad política escapa por completo a la captación de la ciencia y por consiguiente que el consejo practico del teórico será siempre un consejo equivocado.
Sucede a menudo que el denominado hombre de acción primero actúa y después busca la explicación teórica de lo que hizo. La teoría no es tanto una guía para la acción como un modo de justificar los propios actos.
No debemos creer que la praxis llega a ser alguna vez la reproducción exacta en el hacer de lo que se ha proyectado en el pensar. No puede serlo ya que hay que adaptar un programa de acción a circunstancias específicas. El comportamiento político está constituido por opciones que se hacen con relación a ciertos fines en función de los medios disponibles.
La ciencia política es un saber operativo en cuanto asegura que los medios son adecuados y que se adaptan a los fines propuestos. Ninguna elección puede ser solamente elección de los fines, dado que los medios son siempre escasos. No basta decir: quiero este fin. Habrá que determinar también si el fin puede obtenerse y por lo tanto la elección de los fines queda condicionada por la disponibilidad de los medios.
La lógica pura es la lógica que construye un discurso verdadero, exento de errores. La lógica pragmática es la lógica de la comprobación. En la lógica pura el criterio de verdad es la coherencia, en la lógica de la comprobación el criterio de verdad es la prueba: es verdadero lo que se ve confirmado en la práctica, es verdadera la teoría que funciona en la aplicación.
Si una teoría no funciona en la práctica es falsa la teoría. La desgracia es que las más de las veces el que sabe no actúa. En la mayoría de los casos el que teoriza, teoriza para otro.
Es así que una lógica pura es trasladada indebidamente hacia donde se requiere una lógica pragmática. Una acción racional en sus planteos se transforma fácilmente en una acción irracional en sus efectos.

Fernando Pessoa
La naturaleza esconde, no revela. Todo este universo luminoso y oscuro a cuya suma de energías llamamos naturaleza es una máscara, un vestido y un sueño.

Friedrich Nietzsche
El pensador ve en sus propios actos tentativas e interrogantes encaminados a obtener aclaraciones sobre algo, el éxito y el fracaso son para él, antes que nada, respuestas.


Edgar Morín
El ideal del conocimientos científico clásico es descubrir detrás de las complejidades aparentes de los fenómenos un orden perfecto.
La racionalidad es el dialogo incesante entre nuestro espíritu que crea las estructuras lógicas, que las aplica al mundo y que dialoga con ese mundo real. Cuando ese mundo no está de acuerdo con ese sistema lógico hay que admitir que nuestro sistema lógico es insuficiente, que no se encuentra más que con una parte de lo real.
La racionalización es querer encerrar la realidad dentro de un sistema coherente y todo aquello que contradice en la realidad a ese sistema coherente es descartado, puesto al margen, visto como una apariencia.
Todos tenemos una tendencia inconsciente a descartar de nuestro espíritu lo que lo va a contradecir. Vamos a minimizar los argumentos contrarios, vamos a tener una atención selectiva hacia aquello que favorece nuestra idea y una inatención selectiva hacia aquello que la desfavorece.
Tenemos a veces la impresión de que la acción simplifica porque ante una alternativa optamos. La acción es una elección pero es también una apuesta. El dominio de la acción es muy aleatorio. En el momento en que un individuo emprende una acción esta comienza a escapar a sus intenciones.
Esa acción entra en un universo de interacciones y es, finalmente, el ambiente el que toma posesión en un sentido que puede volverse contrario a la intención inicial. La acción supone complejidad, es decir, azar, iniciativa, decisión y conciencia de las derivaciones
 Todo cuanto hacemos trae sus consecuencia pero no siempre lo justo y razonable produce consecuencias felices ni tampoco lo absurdo consecuencias desdichadas, sino que a menudo sucede todo lo contrario.

Hay tres cosas


Hay tres cosas que solo pueden comprobarse en tres circunstancias: no se puede saber si un hombre es verdaderamente buenos más que en sus iras, si un hombre es valeroso más que en el combate y si un hombre es afable más que en la necesidad.
No trates a la gente por lo que diga sino lo que hace. El peor de los hombres es aquel que deja que los malos deseos se apoderen de su corazón.


Cuando un error se suma a otros entre todos causan lo que ninguno de ellos habría provocado por sí solo. Y así es como los grandes poetas trágicos escribieron sus historias: como una trama de circunstancias al parecer casuales misteriosamente anudadas por la ira de los dioses.

La mejor estrategia consiste en mantenerse siempre muy fuerte, primero en términos generales, luego en los aspectos decisivos. No existe ley de la estrategia más importante ni más simple que la de mantener concentradas las fuerzas. En síntesis: el principio básico es: actúe con la máxima concentración.

Concéntrese en un único objetivo, en una sola tarea, no se puede dar en dos blancos con una sola flecha. Valore la intensidad más que la extensión, la calidad más que la cantidad. Si se siente inseguro frente a determinado curso de acción no lo intente. Sus dudas y titubeos se transmitirán a la ejecución del plan. Las acciones se tornan peligrosas cuando se duda de su sabiduría, en tal caso mejor sería no hacer nada.

Lo mejor es encarar la acción con audacia. Cualquier error que usted cometa por ser audaz se corregirá con facilidad mediante más audacia. La vacilación pone obstáculos en el camino, la audacia los elimina.

Cardenal de Retz

El temor siempre magnifica las cosas, da cuerpo a todas las fantasías. Es así como una persona temerosa raras deja de enfrentar problemas reales ocasionados por peligros imaginarios. Se dan pasos en falso por el mismo temor que se tiene de caer en ellos.

domingo, 18 de marzo de 2018

Nicholas Rescher, La suerte


La suerte desestabiliza el equilibrio entre destino y merecimiento. Debemos tomar siempre decisiones basadas en un conocimiento limitado, en una información fragmentaria, por este motivo estamos inevitablemente a merced de la suerte.
Una fuerza que supera nuestro control práctico dispone el curso de los acontecimientos. Los hombres viven a merced de fuerzas que no pueden dominar. Los resultados de muchos de nuestros actos dependen de circunstancias ajenas a nuestro control. Cuando las cosas salen tal como hemos planeado con frecuencia es por buena suerte más que por planificación y ejecución racional. Nuestros planes mejor trazados se frustran por motivos totalmente ajenos a nuestro control.
Si las cosas salen mal a menudo se debe más a la mala suerte que a la incompetencia. Suerte significa buena o mala fortuna adquirida por azar. El papel del azar en los asuntos humanos es decisivo. La suerte impide que la vida humana se someta por completo a la gestión racional.
La suerte vuelve difícil dirigir nuestra vida mediante la planificación.
Si la suerte no nos sonríe en un proyecto podemos fracasar aunque hagamos todas las cosas bien. Siempre existe la posibilidad de que el esfuerzo no encuentre el éxito que merece. La suerte interviene cuando nos ocurren cosas importantes por casualidad.
Tanto afortunados como infortunados se plantean la vieja pregunta: ¿Qué he hecho yo para merecer esto? La respuesta correcta es: nada. Es una mera cuestión de azar. La suerte no funciona por medio de motivos compensatorios.
El resultado de los actos depende del modo fortuito en que salen las cosas. No somos dueños de nuestro destino. Si algo que no podemos prever redunda en nuestro beneficio tenemos suerte y si redunda en nuestro perjuicio tenemos mala suerte.
Cuando las cosas buenas se obtienen del modo acostumbrado mediante el esfuerzo o cuando las cosas malas suceden por culpa de errores no interviene la suerte. La suerte significa que sucede algo bueno o malo que está fuerza del horizonte de nuestra previsión.
La suerte implica que alguien recibe un bien o un mal en forma fortuita, inesperada e imprevisible. Con buena suerte obtenemos algo a cambio de nada, de forma inmerecida. Aquello que nos brinda la suerte es un regalo, si la suerte interviene no se requiere ninguna inversión de talento, ni esfuerzo y no hay en juego ningún mérito.
Tenemos mucha suerte cuando las cosas salen bien a pesar de nuestra inacción o a pesar de nuestras acciones erróneas. Y tenemos mucha mala suerte cuando las cosas salen mal a pesar de haber hecho lo correcto.
Los resultados que dependen del azar no son controlados ni determinados por nadie. No tiene sentido maldecir nuestra suerte pues nada ni nadie es responsable de ella. Si la suerte es producto del azar nadie es responsable de ella. Si hubiera una razón por la cual un suceso fortuito favoreció a una parte por encima de otra el resultado dejaría de ser fortuito.
En cuestiones de suerte la idea de justicia o injusticia es inaplicable. Una persona no puede tener suerte de manera justa o injusta, así como no puede tener suerte de manera inteligente o necia. La suerte depende del azar y por definición el azar excluye la inteligencia, la justicia y otras formas de racionalización.
El merecimiento no tiene nada que ver con los sucesos afortunados o infortunados. El merecimiento y el resultado a menudo están desconectados. No hay conexión estable entre el resultado de nuestros actos y nuestro merecimiento.

Arriesgar es desprenderse de lo conocido y seguro

David Viscott
Arriesgar es desprenderse de lo conocido y seguro y aspirar a algo que si bien no nos ofrece una seguridad total, creemos que es mejor que lo que poseemos en la actualidad.
Arriesgar requiere abandonar algo sin tener la seguridad de que el próximo paso sea mejor. En todo riesgo hay una perdida ineludible, algo a lo cual se debe renunciar para seguir adelante.
Muchas personas se aterrorizan ante la posibilidad de cualquier pérdida y tratan de esquivar todo riesgo. Pero no arriesgarse es la manera más segura de perder. No existe manera alguna de evitar el riesgo.
Si los riesgos se postergan llegará un momento en que nos veremos obligados a correr un riesgo sin estar preparados para ello.
Debe haber un cierto equilibrio entre la reflexión y la acción. Hay un punto en el que se pierde más al esperar que al actuar. Pero también hay un punto en el que se pierde más al actuar que al esperar.
 
François Jacob
La vida humana siempre conlleva un dialogo continuo entre lo que podría ser y lo que es, entre lo posible y lo real. A ese posible adecuamos nuestros actos.
El proceso científico no solo consiste en observar, en acumular datos experimentales para deducir de ellos una teoría. Se puede perfectamente estar examinando durante años un objeto sin que ello redunde jamás en una observación de interés científico.
Es preciso haber tomado una decisión acerca de lo que es posible. La investigación científica siempre empieza por la invención de un mundo posible. Para la ciencia hay muchos mundos posibles pero el único interesante es el que existe.
El proceso científico establece una continua confrontación entre lo que podría ser y lo que es. Nuestra imaginación despliega ante nosotros la imagen siempre renovada de lo posible.
 
John Milton
Ni el hombre, ni el ángel pueden distinguir la hipocresía, único mal que en el cielo y en la tierra pasa invisible para todos menos para Dios.

Con frecuencia pedimos al cielo recursos que residen en nosotros mismos

William Shakespeare
Con frecuencia pedimos al cielo recursos que residen en nosotros mismo. El destino celeste nos deja libres en nuestras acciones y no retarda nuestros designios sino cuando somos lentos en ejecutarlos.
Momentos hay en que el hombre es dueño de su destino. Si nosotros no somos mas que subalternos ignorados culpa nuestra es y no de nuesra estrella.

Marcel Proust, El tiempo recobrado.
Solo mediante el arte podemos salir de nosotros mismos, saber lo que ve otro de ese universo que no es el mismo que el nuestro. Gracias al arte, en vez de un solo mundo, el nuestro, lo vemos multiplicarse y tenemos a nuestra disposición tantos mundos como artistas geniales hay.

Honorato de Balzac
Los ladrones, los espías, los amantes, los diplomáticos y en una palabra, todos los esclavos, son los únicos que reconocen los inmensos recursos de una mirada y que saben apreciar la cantidad de inteligencia, de dulzura, de gracias, de cólera o de maldad que en sus más diversas modificaciones contiene ese rayo de luz que brota directamente del alma.
 
Antón Chejov
La vida es como una trampa de la que uno no puede escapar. El hombre sale de la nada gracias al juego de unas fuerzas misteriosas que él no comprende y cuando intenta averiguar el objeto de su existencia o nadie le contesta o le dicen estupideces.
 
Honorato de Balzac
La mayor parte de los dramas se basan en las ideas que nos formamos de las cosas. Los acontecimientos que nos parecen dramáticos no son más que los mismos temas que nuestra alma convierte en tragedia o en comedia según las tendencias de nuestro carácter.

La mayoría de la gente no persigue sus sueños. Cuando no perseguimos nuestro sueño gastamos nuestro tiempo persiguiendo otras cosas. En vez de acabar con las barreras que nos alejan de nuestros sueños, la mente pone fin a los mismos. La mente habría podido crear una forma de lograr el resultado deseado durante el tiempo que utiliza en inventar una excusa. Si decimos que no podemos alcanzar nuestros sueños no gastamos nuestro tiempo en ello y por lo tanto no podemos. Es una profecía que se cumple a sí misma.

 Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa.
Tal como es tu deseo es tu voluntad.
Tal como es tu voluntad son tus actos.
Tal como son tus actos es tu destino.

Todo lo que está sucediendo en este momento es producto de las decisiones que tomamos en el pasado. El futuro se crea en el presente.
El acto de dirigir la atención sobre el objeto que deseamos desencadenará una infinidad de sucesos orientados a producir como resultado ese objeto que anhelamos.
La atención debe ser focalizada, es decir, debe mantenerse concentrada en el resultado perseguido con un propósito tan inflexible que impida que cualquier obstáculo disipe su concentración.

Lo verdadero es como Dios, no se muestra inmediatamente, hay que adinivarlo entre sus manifestaciones.

 Bertrand Russell
Si tomamos un objeto cualquiera de la clase que suponemos conocer por los sentidos, lo que los sentidos nos dicen inmediatamente no es la verdad acerca del objeto, tal como es aparte de nosotros, sino solamente la verdad sobre ciertos datos de los sentidos que dependen de las relaciones entre nosotros y el objeto.
Lo que vemos y tocamos directamente es simplemente una apariencia que creemos ser el signo de una realidad que está tras ella.

 No hay recepción pasiva de un flujo de información que se imprima en nuestros órganos sensoriales. Todas las observaciones están impregnadas de teoría. No hay observación pura.
Las teorías son indispensables porque sin ellas no podemos orientarnos en el mundo. Sin su ayuda no podríamos interpretar nuestras observaciones. Nuestra visión del mundo está en todo momento necesariamente impregnada de teoría.
Aristarco y Copérnico produjeron teorías especulativas que no solo iban más allá de todo lo que se creía saber por observación sino que incluso la contradecían. Concibieron hipótesis en violenta oposición a la evidencia de los sentidos y por la pura fuerza del intelecto prefirieron lo que les decía la razón a lo que la experiencia sensible les mostraba de un modo palmario. Fueron capaces de hacer que la razón dominara los sentidos.
No existe observación sin un componente teórico. Toda observación es una interpretación de los hechos a la luz de una teoría.
 
Una cosa es lo real, lo verdadero y otra cosa es lo verosímil, aquello que sin ser verdad es similar a la verdad. Ser verosímil en literatura significa conseguir darle al lector una impresión de realidad.
La vida que las ficciones describen no es nunca la que realmente vivieron quienes las inventaron, sino que la debieron artificialmente crear porque no podían vivirla en la realidad y por ello se resignaron a vivirla solo de manera subjetiva.
La ficción es una mentira que encubre una profunda verdad: ella es la vida que no fue, la que hombres de una época dada quisieron tener y no tuvieron y por eso debieron inventarla. Ella es aquello que no sucedió y precisamente por ello debió ser creado por la imaginación, para aplazar las ambiciones que la vida verdadera era incapaz de satisfacer. La vida vivida es infinitamente más mediocre que la vida inventada por los novelistas.
La ficción es una realidad que no es y sin embargo finge serlo. La verdad no es lo contrario de la ficción. La ficción no tiene el propósito turbio de tergiversar la verdad. La ficción no es una reivindicación de lo falso. La paradoja propia de la ficción reside en que si recurre a lo falso lo hace para aumentar su credibilidad.

jueves, 22 de febrero de 2018

Conan Doyle


Si queremos efectos extraños y combinaciones extraordinarias, debemos buscarlos en la vida misma, que siempre llega mucho más lejos que cualquier esfuerzo de la imaginación. La vida es infinitamente más extraña que cualquier cosa que pueda inventar la mente humana.
No nos atreveríamos a imaginar ciertas cosas que en realidad son de lo más corriente. Si pudiéramos salir volando por esa ventana, tomados de la mano, sobrevolar esta gran ciudad, levantar con cuidado los tejados y espiar todas las cosas raras que pasan, las extrañas coincidencias, las intrigas, los engaños, los prodigiosos encadenamientos de circunstancias que se extienden de generación en generación y acaban conduciendo a los resultados más extravagantes, nos parecería que las historias de ficción, con sus convencionalismos y sus conclusiones sabidas de antemano, son algo trasnochado e insípidos.

Lucio V. Mansilla


Yo tengo la peor idea de los que no se inclinan reverentes ante la ancianidad. Cualquiera sea la condición del hombre, una cabeza helada por el invierno de la vida me infunde siempre religioso respeto.
Quien sabe cuántas injusticias han herido ese corazón, quien sabe cuántos dolores han desgarrado su alma. No desdeñéis esas existencias retrospectivas que ocultan insondables profundidades, terribles misterios de amor y de odio, de nobleza y ambición, de generosidad y cálculo frio.
Si ellos os abrieran su pecho, leerías allí severas lecciones para conformar vuestras acciones, para no incurrir en las mismas faltas y errores que ellos cometieron.
Callan por discretos, porque la discreción es la última y la más difícil de las virtudes que aprendemos. Si los viejos hablaran, si en lugar de contarnos sus grandezas, sus glorias, sus triunfos juveniles, nos contaran sus miserias, cuanto desaliento nos infundirían. Respetad a los viejos porque deben haber sufrido mucho.
Me acomodé para escuchar con atención convencido de que los dramas reales tienen más mérito que las novelas de imaginación.
La historia de cualquier hombre es más complicada e interesante que muchos romances ideales que todos los días leemos con avidez.
Así como hay más chistes y más gracias circulando en este momento en el más humilde café que en esos libros forrados en marroquín dorado con que especula el ingenio humano.

lunes, 12 de febrero de 2018

Si las premisas de una deducción

Si las premisas de una deducción lógicamente valida son verdaderas, entonces la conclusión debe ser verdadera. Pero el hecho de que las premisas sean verdaderas, o no, no es una cuestión que se pueda resolver apelando a la lógica. Una argumentación puede ser una deducción perfectamente lógica aunque conlleve una premisa que sea de hecho falsa.
La lógica deductiva por sí sola no actúa como fuente de enunciados verdaderos acerca del mundo. Por lo tanto, podemos actuar en base a razonamientos lógicos perfectamente correctos y sin embargo encaminarnos hacia un fracaso, porque las premisas de las que partimos están basadas en datos insuficientes o falsos.
La coherencia de los pensamientos o la corrección de los razonamientos no garantiza el éxito en el resultado si partimos de datos incorrectos.

Alan Chalmers ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?



Una hipótesis es falsable si existe un enunciado observacional lógicamente posible que sea incompatible con ella, esto es, que en caso de ser establecido como verdadero falsaría la hipótesis.
Una teoría debe proporcionar alguna información acerca de cómo se comporta en realidad el mundo, excluyendo, por esta razón, las maneras en las que podría posiblemente comportarse, pero de hecho no se comporta.
Una buena teoría es falsable justamente porque hace afirmaciones definidas acerca del mundo. Cuanto más afirme una teoría más oportunidades potenciales habrá de demostrar que el mundo no se comporta de hecho como lo establece la teoría.
Una teoría muy buena será aquella que haga afirmaciones de muy amplio alcance acerca del mundo y en consecuencia sea sumamente falsable y resista la falsación todas las veces que se someta a prueba.

Pintura de Joaquin Sorolla, · La alberca del Alcázar de Sevilla -1910