Las teorías científicas explican los objetos y fenómenos que conocemos por medio de la experiencia en términos de una realidad subyacente que no experimentamos de modo directo.
Para algunos el propósito básico de una teoría científica no es explicar, sino predecir los resultados de la experimentación. La teoría sería un mero instrumento para hace predicciones acerca de los resultados de los experimentos. Consideran a las explicaciones una especie de ficción que incorporamos a las teorías para hacerlas más fáciles de recordar. Todo enunciado que no describa o prediga observaciones carece de sentido. Así el valor de las teorías depende de sus predicciones y no de sus explicaciones.
Pero la gran mayoría de las teorías se rechazan porque contienen
explicaciones defectuosas, no porque no superen pruebas experimentales.
Una teoría que no ofrece ninguna explicación ni siquiera se prueba. Lo
que sometemos a prueba son aquellas nuevas teorías que parecen ofrecer
la posibilidad de proporcionar mejores explicaciones que las que las han
precedido.
Superar pruebas experimentales no es más que una de las muchas cosas que una teoría debe hacer para alcanzar la verdadera finalidad de la ciencia que es explicar el mundo. Es inevitable que del entramado de las explicaciones formen parte entidades que no observamos directamente. Pero ello no significa que dichas entidades sean ficticias, bien al contrario, son parte de la propia estructura de la realidad.
El conocimiento científico se basa principalmente en explicaciones. La crítica científica no se centra en las predicciones de la teoría, sino que va directamente a las explicaciones en que se basan las teorías. Comprobar las predicciones constituye solo un modo indirecto de verificar las explicaciones.
La ciencia se basa en problemas y explicaciones. Las teorías empiezan como conjeturas injustificadas que típicamente preceden a las observaciones que harán desechar las teorías rivales. El propósito de la ciencia es la explicación de la realidad mediante explicaciones.
Aldous Huxley
La mente humana tiene una tendencia invencible a reducir lo diverso a lo idéntico. Lo que nos proporcionan nuestros sentidos inmediatamente es numeroso y diverso. Nuestra inteligencia, que tiene sed de explicación, trata de reducir esta diversidad a la identidad.
Cualquier proposición que estipule la existencia de una identidad subyacente común a fenómenos diversos o que persista a través del tiempo y de los cambios, nos parece intrínsecamente plausible.
Superar pruebas experimentales no es más que una de las muchas cosas que una teoría debe hacer para alcanzar la verdadera finalidad de la ciencia que es explicar el mundo. Es inevitable que del entramado de las explicaciones formen parte entidades que no observamos directamente. Pero ello no significa que dichas entidades sean ficticias, bien al contrario, son parte de la propia estructura de la realidad.
El conocimiento científico se basa principalmente en explicaciones. La crítica científica no se centra en las predicciones de la teoría, sino que va directamente a las explicaciones en que se basan las teorías. Comprobar las predicciones constituye solo un modo indirecto de verificar las explicaciones.
La ciencia se basa en problemas y explicaciones. Las teorías empiezan como conjeturas injustificadas que típicamente preceden a las observaciones que harán desechar las teorías rivales. El propósito de la ciencia es la explicación de la realidad mediante explicaciones.
Aldous Huxley
La mente humana tiene una tendencia invencible a reducir lo diverso a lo idéntico. Lo que nos proporcionan nuestros sentidos inmediatamente es numeroso y diverso. Nuestra inteligencia, que tiene sed de explicación, trata de reducir esta diversidad a la identidad.
Cualquier proposición que estipule la existencia de una identidad subyacente común a fenómenos diversos o que persista a través del tiempo y de los cambios, nos parece intrínsecamente plausible.
Cualquier doctrina que
reduzca la irracional multiplicidad a la unidad comprensible y racional
nos proporciona profunda satisfacción.
Si no estuviéramos tratando continuamente de reducir la diversidad a la identidad nos parecería totalmente imposible pensar. El mundo sería simplemente un caos o series distintas de fenómenos inconsecuentes, desconectados entre sí.
El esfuerzo para reducir la diversidad a la identidad es llevado generalmente demasiado lejos. El resultado es la simplificación excesiva.
En su impaciencia por comprender, la inteligencia tiende a atribuir a los hechos más racionalidad de la que esos hechos pueden implicar, tiende a descubrir en la diversidad material de los fenómenos más identidad de lo que realmente existe en ellos.
Juan Samaja
No se puede asegurar con carácter necesario la verdad de un enunciado universal partiendo de un número limitado de casos particulares. Siempre cabe la posibilidad de que en el futuro aparezca alguna evidencia que hasta ese momento no se había considerado y muestre que la conclusión universal es falsa.
Es un error suponer que aquello que caracteriza a los casos observado de una clase es necesariamente verdadero para todos los miembros posibles de la misma. Dado que es prácticamente imposible reunir la totalidad de los hechos por ser infinitos en número y variedad solo resta reunir los hechos relevantes para la solución de un problema de investigación.
Si no estuviéramos tratando continuamente de reducir la diversidad a la identidad nos parecería totalmente imposible pensar. El mundo sería simplemente un caos o series distintas de fenómenos inconsecuentes, desconectados entre sí.
El esfuerzo para reducir la diversidad a la identidad es llevado generalmente demasiado lejos. El resultado es la simplificación excesiva.
En su impaciencia por comprender, la inteligencia tiende a atribuir a los hechos más racionalidad de la que esos hechos pueden implicar, tiende a descubrir en la diversidad material de los fenómenos más identidad de lo que realmente existe en ellos.
Juan Samaja
No se puede asegurar con carácter necesario la verdad de un enunciado universal partiendo de un número limitado de casos particulares. Siempre cabe la posibilidad de que en el futuro aparezca alguna evidencia que hasta ese momento no se había considerado y muestre que la conclusión universal es falsa.
Es un error suponer que aquello que caracteriza a los casos observado de una clase es necesariamente verdadero para todos los miembros posibles de la misma. Dado que es prácticamente imposible reunir la totalidad de los hechos por ser infinitos en número y variedad solo resta reunir los hechos relevantes para la solución de un problema de investigación.
Es
imposible reunir todos los datos considerados significativos sin una
hipótesis previa con respecto a la cual de estos tienen relevancia. Las
hipótesis determinan cual es el tipo de datos que se han de reunir en un
momento dado de la investigación. Las hipótesis son enunciados que se
postulan como posible solución del problema que se investiga.
De la hipótesis se deducen consecuencias observacionales que se comprueban mediante experiencias. Un experimento es una observación provocada hecha especialmente partiendo de una hipótesis previa.
Una contrastación con resultados favorables no establece la verdad de la hipótesis. Es posible que una hipótesis falsa cuente con confirmaciones singulares de enunciados observacionales. Las historia de la ciencia está llena de ejemplos de hipótesis falsas que en su momento fueron avalada por los hechos hasta que nuevas evidencias mostraron que eran falsas. Por el contrario, se puede saber de que una explicación científica es falsa a partir de ciertas observaciones que la contradicen.
Nada impide que se refuten hipótesis correctas o se afirmen hipotesis falsas sobre la base de enunciados observacionales falsos por haber sido elaborados desde un marco teórico incorrecto. Tal posibilidad hace que no sean necesariamente las hipótesis sino los enunciados observacionales los equivocados.
De la hipótesis se deducen consecuencias observacionales que se comprueban mediante experiencias. Un experimento es una observación provocada hecha especialmente partiendo de una hipótesis previa.
Una contrastación con resultados favorables no establece la verdad de la hipótesis. Es posible que una hipótesis falsa cuente con confirmaciones singulares de enunciados observacionales. Las historia de la ciencia está llena de ejemplos de hipótesis falsas que en su momento fueron avalada por los hechos hasta que nuevas evidencias mostraron que eran falsas. Por el contrario, se puede saber de que una explicación científica es falsa a partir de ciertas observaciones que la contradicen.
Nada impide que se refuten hipótesis correctas o se afirmen hipotesis falsas sobre la base de enunciados observacionales falsos por haber sido elaborados desde un marco teórico incorrecto. Tal posibilidad hace que no sean necesariamente las hipótesis sino los enunciados observacionales los equivocados.



