viernes, 22 de diciembre de 2017

Marcel Proust


Los hechos no penetran en el mundo donde viven nuestras creencias y como no les dieron vida no las pueden matar, pueden estar desmintiéndolas constantemente sin debilitarlas y una avalancha de desgracias o enfermedades que una tras otra padece una familia no le hace dudar de la bondad de su Dios ni de la pericia de su médico.

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