Existe
una mimesis entre la violencia y su remedio: la venganza. Todos los
procedimientos para moderar la violencia paradójicamente hunden sus
raíces en ella.
Si yo quiero castigar al que fue cruel (para cometer un asesinato o un robo o una violacion hay que ser cruel) y lo ejecuto, me vuelvo cruel para combatir la crueldad, castigo una crueldad con otra, me convierto en lo que quiero combatir.
Si reprimo el mal con otro mal, lo agravo en lugar de aliviarlo. Pero lo trágico es que ¿no es acaso una crueldad dejar al mal impune? ¿no es cruel para con la víctima tolerar pasivamente la injusticia? Así que se da una paradoja: tanto si actúo como si dejo de actuar pareciera que agravo la situación.
Sófocles
No profieras nunca palabra orgullosa contra los dioses, ni dejes que te hinche la soberbia, aun cuando aventajes a los demás en el vigor de tu brazo o en opulenta riqueza, porque como nace el día y desaparece, así todo lo humano.
Los dioses aman al hombre sensato y odian a los soberbios.
Si yo quiero castigar al que fue cruel (para cometer un asesinato o un robo o una violacion hay que ser cruel) y lo ejecuto, me vuelvo cruel para combatir la crueldad, castigo una crueldad con otra, me convierto en lo que quiero combatir.
Si reprimo el mal con otro mal, lo agravo en lugar de aliviarlo. Pero lo trágico es que ¿no es acaso una crueldad dejar al mal impune? ¿no es cruel para con la víctima tolerar pasivamente la injusticia? Así que se da una paradoja: tanto si actúo como si dejo de actuar pareciera que agravo la situación.
Sófocles
No profieras nunca palabra orgullosa contra los dioses, ni dejes que te hinche la soberbia, aun cuando aventajes a los demás en el vigor de tu brazo o en opulenta riqueza, porque como nace el día y desaparece, así todo lo humano.
Los dioses aman al hombre sensato y odian a los soberbios.
La experiencia me acaba de demostrar que el odio que he de tener al
enemigo no ha de ser tanto que me impida hacérmelo luego amigo, y que he
de procurar servir al amigo con la idea de que no siempre ha de
continuar siéndolo, porque a la mayoría de los mortales le es infiel el
puerto de la amistad.
La suavidad domina mas que la ira.
La modestia excesiva se asemeja mucho al orgullo.
Las palabras muestran el ingenio, pero los actos la intención.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Los tontos y los tercos hacen rico a los abogados.
Nada esperes del que mucho promete.
No sabemos lo que vale el agua hasta que se seca el pozo.
Peligro previsto, medio evitado.
Por el hilo se saca el ovillo.
Poco ahorro pero frecuente llena la bolsa.
Si tienes prisa, ve despacio.
Si no tienes enemigos señal es que la fortuna te ha olvidado.
Zorro que duerme no caza gallinas.
Charles Baudelaire
Es preciso trabajar, si no por gusto al menos por desesperación, puesto que, bien analizado, trabajar es menos aburrido que divertirse.
Un poco de trabajo repetido trescientas sesenta y cinco veces proporciona trescientas sesenta y cinco veces un poco de dinero, es decir, una suma enorme.
La suavidad domina mas que la ira.
La modestia excesiva se asemeja mucho al orgullo.
Las palabras muestran el ingenio, pero los actos la intención.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Los tontos y los tercos hacen rico a los abogados.
Nada esperes del que mucho promete.
No sabemos lo que vale el agua hasta que se seca el pozo.
Peligro previsto, medio evitado.
Por el hilo se saca el ovillo.
Poco ahorro pero frecuente llena la bolsa.
Si tienes prisa, ve despacio.
Si no tienes enemigos señal es que la fortuna te ha olvidado.
Zorro que duerme no caza gallinas.
Charles Baudelaire
Es preciso trabajar, si no por gusto al menos por desesperación, puesto que, bien analizado, trabajar es menos aburrido que divertirse.
Un poco de trabajo repetido trescientas sesenta y cinco veces proporciona trescientas sesenta y cinco veces un poco de dinero, es decir, una suma enorme.
La única forma de ganar dinero es trabajar de modo desinteresado.
Trabajar a ciegas, sin objeto, como un loco. El trabajo devenga
intereses como el capital.
El juego, aun dirigido por la ciencia, será vencido, por fructuoso que sea, por el trabajo, por pequeño que sea, con tal que sea continuo.
El trabajo engendra forzosamente buenas costumbre, sobriedad y castidad y, en consecuencia, salud, riqueza, genio y caridad.
El juego, aun dirigido por la ciencia, será vencido, por fructuoso que sea, por el trabajo, por pequeño que sea, con tal que sea continuo.
El trabajo engendra forzosamente buenas costumbre, sobriedad y castidad y, en consecuencia, salud, riqueza, genio y caridad.
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