La definición de un concepto consiste en discriminar las condiciones
que debe satisfacer un proceso para formar parte integrante de la clase
determinada por dicho concepto.
La definición establece con precisión los límites del
concepto distinguiendo netamente su dominio y separándolos de los dominios de
las otras clases.
La definición es el criterio para decidir si un proceso
pertenece o no pertenece al concepto definido.
La definición establece una división tajante entre la clase
de procesos incluidos en el concepto y todos los demás conceptos del universo.
Los cambios y transformaciones a que se encuentran sujetos
los procesos existentes están regulados por ciertas relaciones invariables a
las que denominamos leyes objetivas.
Las leyes exhiben la regularidad de las variaciones, que es
lo único constante que se conoce en el universo.
Dichas leyes son objetivas porque gobiernan el
comportamiento de los procesos independientemente de nuestra voluntad y de
nuestra conciencia.
Una vez establecida la ley científica enuncia una relación
necesaria que se cumple en diversas condiciones. Los efectos de una ley
dependen específicamente de las condiciones concretas en que se encuentras los
procesos.
Aunque nunca es posible cambiar las leyes objetivas, no
obstante si es posible modificar las condiciones y obtener así otros efectos
diferentes. El hombre ha logrado transformar los efectos del cumplimiento de
las las leyes alterando convenientemente las condiciones en que se encuentran
los procesos afectados.
Las leyes desempeñan la función de predecir lo desconocido,
los cambios que se producirán, con base en lo conocido, o sea las condiciones que
se han determinado.
Las leyes representan constricciones en el comportamiento de
los procesos. Cada ley científica es la expresión determinada de una constricción. Por consiguiente, el cumplimiento de una ley
viene a ser simultáneamente una predicción negativa.

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