Cuando en una interacción tenemos una participación activa
la denominamos experiencia.
Mientras que cuando nuestra participación es pasiva y
consiste en mirar atentamente lo que sucede la llamamos observación.
Pero esta distinción es relativa porque cualquier
experiencia también observamos y por otra parte resulta que nos es imposible
observar realmente sin intervenir de alguna manera en lo que observamos.
Al observar el investigador se esmera en desempeñar un papel
pasivo con respecto al proceso observado cuidando de que este no sea perturbado
por la acción de observarlo.
Pero este empeño solamente lo consigue de una manera
relativa, ya que el investigador siempre necesita realizar algunas actividades
para poder observar.
Entonces el investigador deja de ser ajeno al proceso que
observa puesto que dichas acciones provocan alguna interacción y por
consiguiente introduce cierta perturbación en el desarrollo del proceso.
Debido a la acción recíproca universal existente entre todos
los procesos es imposible efectuar observaciones sin que el investigador participe
de alguna manera en el proceso y lo perturbe con su intervención.
Por lo tanto no existen observaciones puras ni tampoco es
posible adoptar una actitud enteramente pasiva de mera contemplación para
observar.
El experimento no es otra cosa que una observación provocada
dentro de condiciones controladas por el investigador.

No hay comentarios:
Publicar un comentario