lunes, 11 de diciembre de 2017

Cuando en una interacción tenemos una participación activa



Cuando en una interacción tenemos una participación activa la denominamos experiencia.

Mientras que cuando nuestra participación es pasiva y consiste en mirar atentamente lo que sucede la llamamos observación.

Pero esta distinción es relativa porque cualquier experiencia también observamos y por otra parte resulta que nos es imposible observar realmente sin intervenir de alguna manera en lo que observamos.

Al observar el investigador se esmera en desempeñar un papel pasivo con respecto al proceso observado cuidando de que este no sea perturbado por la acción de observarlo.

Pero este empeño solamente lo consigue de una manera relativa, ya que el investigador siempre necesita realizar algunas actividades para poder observar.

Entonces el investigador deja de ser ajeno al proceso que observa puesto que dichas acciones provocan alguna interacción y por consiguiente introduce cierta perturbación en el desarrollo del proceso.

Debido a la acción recíproca universal existente entre todos los procesos es imposible efectuar observaciones sin que el investigador participe de alguna manera en el proceso y lo perturbe con su intervención.

Por lo tanto no existen observaciones puras ni tampoco es posible adoptar una actitud enteramente pasiva de mera contemplación para observar.

El experimento no es otra cosa que una observación provocada dentro de condiciones controladas por el investigador.

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