Nuestra comprensión del mundo en que vivimos es intrínsecamente imperfecta. Hay siempre una discrepancia entre las opiniones y la situación real. A veces la discrepancia es tan pequeña que se puede dejar de lado, pero en otros momentos la brecha es tan grande que se convierte en un factor importante en la determinación del curso de los acontecimientos.
Las situaciones que necesitamos comprender para tomar nuestras decisiones son afectadas en realidad por tales decisiones. La realidad es un blanco móvil porque es afectada por nuestra comprensión. Por una parte, la realidad se refleja en el pensamiento de la gente; por otra parte, la gente toma decisiones que afectan la realidad y estas decisiones no se basan en la realidad sino en la interpretación que se hace la gente de la realidad.
Un participante que piensa está tratando de comprender una situación en
la cual él mismo es uno de los actores. El entendimiento y la
participación interfieren entre sí, lo cual hace imposible para el
participante basar cualquier decisión en el conocimiento perfecto.
Entre un conjunto de hechos y otro conjunto de hechos que le sigue, se encuentra el pensamiento de los participantes que no se corresponden con los hechos y sin embargo desempeña un papel en darles forma. Siempre hay una discrepancia entre las percepciones de los participantes y la situación real.
Entre un conjunto de hechos y otro conjunto de hechos que le sigue, se encuentra el pensamiento de los participantes que no se corresponden con los hechos y sin embargo desempeña un papel en darles forma. Siempre hay una discrepancia entre las percepciones de los participantes y la situación real.







