viernes, 23 de junio de 2017

Peter Drucker

Lo primero que se pregunta un eficiente hombre de decisiones es ¿es esta una situación genérica o una excepción? ¿es algo común a muchos casos o un hecho aislado que ha de ser afrontado como tal?
Lo genérico requiere siempre una respuesta basada en una regla o principio. Todos los eventos, salvo los realmente excepcionales, requieren una solución genérica, una política, una regla, un principio. Descubierta la regla correcta, todas las manifestaciones de una misma situación genérica podrán ser encaradas adaptando la regla a las concretas circunstancias del caso.
Lo excepcional, en cambio, solo puede ser encarado como tal y según se presenta. Un hecho extraordinario y excepcional debe ser abordado de manera individual, desechando las pautas generales. No podemos desarrollar pautas generales para lo excepcional.
No obstante, los eventos realmente singulares son raros. Cuando alguno se produce debemos preguntar: ¿es en realidad un hecho excepcional o simplemente la primera manifestación de algo nuevo?
El error más común estriba en afrontar una situación genérica como si se tratase de una serie de acontecimientos excepcionales. Esto, inevitablemente, conduce al fracaso.
También es frecuente el error de juzgar un hecho nuevo como una variante de un viejo problema, regido por viejas pautas.

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