Citas
Los moralistas declaman continuamente contra la maldad de
los hombres, pero los hombres no son malos, simplemente están sometidos a sus
propios intereses. Aunque los hombres se preocupan de sí mismos y son
indiferentes a los demás, no nacen buenos ni malos, sino que son capaces de ser
lo uno o lo otro según que un interés común les una o les divida.
Los moralistas acostumbran imputarles a los hombres una
cantidad excesiva de cálculo y previsión. Pero los hombres no son muy
calculadores cuando persiguen la satisfacción de su egoísmo, ni cuando buscan cualquier
otra cosa. La naturaleza humana no es tan sencilla como para tener más que una
sola propensión y muchos impulsos aparentemente primitivos no tienen relación evidente
con el placer. De aquí surge la impotencia de la razón que crea ideas
abstractas demasiado sencillas para encajar en los hechos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario