sábado, 3 de junio de 2017

Citas

Los moralistas declaman continuamente contra la maldad de los hombres, pero los hombres no son malos, simplemente están sometidos a sus propios intereses. Aunque los hombres se preocupan de sí mismos y son indiferentes a los demás, no nacen buenos ni malos, sino que son capaces de ser lo uno o lo otro según que un interés común les una o les divida. Los moralistas acostumbran imputarles a los hombres una cantidad excesiva de cálculo y previsión. Pero los hombres no son muy calculadores cuando persiguen la satisfacción de su egoísmo, ni cuando buscan cualquier otra cosa. La naturaleza humana no es tan sencilla como para tener más que una sola propensión y muchos impulsos aparentemente primitivos no tienen relación evidente con el placer. De aquí surge la impotencia de la razón que crea ideas abstractas demasiado sencillas para encajar en los hechos.

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