Pensar y actuar, actuar y pensar, está allí la suma de toda sabiduría, reconocida en todo tiempo, en todo tiempo practicada, pero que no todo el mundo sabe ver.
Los uno y lo otro deben alternar eternamente en la vida como la aspiración y la expiración, ellas deben ser inseparable como la pregunta y la respuesta.
Aquel que acepta como una ley el someter la acción a la prueba del
pensamiento y el pensamiento a la prueba de la acción, ese no se
engañará nunca y si se engaña, encontrará pronto el buen camino.
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