jueves, 8 de diciembre de 2016

Tito Livio


Cuando la fortuna libera a los hombres de todo temor, ya no hay para ellos seguridad y la negligencia les deja sin apoyo y expuestos a todos los peligros.
No se piensa mucho en la inconstancia de la fortuna cuando jamás no ha engañado. Si los dioses a la vez que la buena fortuna nos diesen también la prudencia, pensaríamos en los acontecimientos realizados y en los acontecimientos posibles.
Cuanto más te eleva la fortuna menos debes confiar en ella. Los trofeos que has conquistado, los que esperas, pueden caer al suelo por momentáneo azar. Mis triunfos y reveces me han enseñado a preferir los calculos de la razón a las inspiraciones de la fortuna.
Es cosa rara que los dioses den a la vez la fortuna y la prudencia. El pueblo romano era invencible, porque en medio de la prosperidad sabía seguir los consejos de la razón.

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