sábado, 17 de diciembre de 2016

Castiglione

La costumbre hace que muchas veces una misma cosa ahora nos parezca bien y ahora mal, porque suele acontecer que los usos, las costumbres, las ceremonias y los modos que en un tiempo tuvieron en mucha estima vengan a ser despreciados y por el contrario los despreciados vengan a ser tenidos en muy gran aprecio.
Por esto se ve claramente que el uso tiene mayor fuerza que la razón para introducir en nosotros cosas nuevas y destruir las viejas.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Giacomo Casanova


 La vida es felicidad. Hay desdichas, algo conozco de ellos, pero la existencia de esas mismas desdichas prueba que la suma de felicidad las supera. Si, moralistas melancólicos e imprudentes, hay felicidad en la tierra y hay tanta que cada uno tiene su parte.

Jamás sufrimos sin abrigar esperanzas de curación y ya la esperanza es un placer. Mientras gozamos nunca viene a turbarnos la reflexión de que nuestro gozo sea seguido de penas. Así pues, el placer en su actividad, es siempre puro, el dolor en cambio está siempre atemperado. 

La felicidad se siente en todos los placeres que el filósofo se procura cuando tiene conciencia de habérselos procurado por sus esfuerzos, sobre todo despojándose de esa multitud de prejuicios que hacen de la mayor parte de los hombres un rebaño de niños grandes.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Tito Livio


Cuando la fortuna libera a los hombres de todo temor, ya no hay para ellos seguridad y la negligencia les deja sin apoyo y expuestos a todos los peligros.
No se piensa mucho en la inconstancia de la fortuna cuando jamás no ha engañado. Si los dioses a la vez que la buena fortuna nos diesen también la prudencia, pensaríamos en los acontecimientos realizados y en los acontecimientos posibles.
Cuanto más te eleva la fortuna menos debes confiar en ella. Los trofeos que has conquistado, los que esperas, pueden caer al suelo por momentáneo azar. Mis triunfos y reveces me han enseñado a preferir los calculos de la razón a las inspiraciones de la fortuna.
Es cosa rara que los dioses den a la vez la fortuna y la prudencia. El pueblo romano era invencible, porque en medio de la prosperidad sabía seguir los consejos de la razón.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Thomas Kuhn


La percepción de una anomalía, o sea de un fenómeno para el que el investigador no está preparado por su paradigma, desempeña un papel esencial en la preparación del camino para la percepción de la novedad. La percepción de que algo anda mal es el preludio del descubrimiento.
En la ciencia la novedad surge solo dificultosamente, manifestada por la resistencia contra el fondo que proporciona lo esperado.
Inicialmente solo lo previsto y lo habitual se experimenta. Sin embargo un mayor conocimiento da como resultado la percepción de algo raro, algo que se haya salido de lo usual.
La percepción de una anomalía es un requisito previo para todos los cambios aceptables de teoría.
Las anomalías reconocidas cuyo rasgo característico es su negativa tenaz a ser asimilada en los paradigmas existentes son las que producen nuevas teorías.
El surgimiento de nuevas teorías es precedido generalmente por un periodo de inseguridad profesional profunda. Esta inseguridad es generada por el fracaso persistente de la ciencia normal para dar los resultados apetecidos.
El fracaso de las reglas existentes es el que sirve de preludio a la busqueda de otras nuevas. Una nueva teoría surge después de un fracaso notable de la actividad normal de resolución de problemas.
Una nueva verdad científica no triunfa por medio del convencimiento de sus oponentes, haciéndoles ver la luz, sino más bien porque dicho oponentes llegan a morir y crece una nueva generación que se familiariza con ella.

Edmund Burke


Incluso quienes creen regirse politicamente por estrictos planteos teoricos deben tener en cuenta las circunstancias en las que esos planteos son posibles.
Las circunstancias son infinitas, estan infinitamente combinadas, son variables y transitorias, quienes no las toma en cuenta no solo está equivocado sino que tambien rematadamente loco.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Séneca (4)


La causa principal de un espíritu angustiado por la espera de lo futuro es que no nos adaptamos a las circunstancias presente, sino que proyectamos nuestros pensamientos a la lejanía. Así es como la previsión, supremo bien de la condición humana, ha sido pervertida.
Lo que te mando es que no seas desgraciados ates de tiempo. Cosas hay que nos atormentan más de lo que es de razón, otras que nos atormentan antes que sea razón y otras, en fin, nos atormentan con absoluta sinrazón.
Es un viejo proverbio que el gladiador toma su consejo en la misma arena.

Un consejo concreto sobre la oportunidad y la manera de hacer una cosa, nadie lo dará desde lejos, hay que deliberar teniendo presente la realidad.
Y aun no basta estar presente sino estar alerta además y al acecho de la ocasión que se aproxima.
Examina los hombres uno por uno, todos orientan la vida hacia el día de mañana. Preguntase que mal hay en ello. Incalculable. Porque estos tales no viven, sino que esperan vivir, todo lo aplazan.
Vivir es un don de los dioses inmortales y vivir bien un fruto de la filosofía.
Como si la fortuna prospera y buen juicio fuesen incompatibles, en la adversidad pensamos más cuerdamente, la prosperidad nos queta el recto pensar.
Es inútil hacer obras sin estudios que las respalden.
Todas las cosas son inciertas aun para los afortunados, nadie debe prometerse nada de lo que está por venir. Nada difiramos para el día de mañana, saldemos cada día nuestras cuentas con la vida.
El mayor inconveniente de la vida es que siempre es incompleta, siempre reservamos una parte para el futuro.
Condúceme, oh padre dominador del cielo soberano, donde quiera que te plazca, no hay tardanza en mi obediencia. A quien es dócil llévanle los hados, los hados que arrastran al rebelde

Séneca (3)


Epicuro se queja continuamente porque somos ingratos para con las cosas pasadas, porque no traemos a la memoria ni contamos en el número de nuestros deleites los bienes que hemos percibido, siendo así que no hay placer más seguro que el que ya no se nos puede arrebatar.
Los bienes presentes aún no están del todo firmes pues cualquier azar puede interceptarlos, los futuros aún están pendientes y no tienen certidumbre, lo que pasó guardado queda en lugar seguro.
Jamás esperamos nosotros la certidumbre absoluta, porque la búsqueda de la verdad es difícil, sino que iremos a donde nos conduzca la verosimilitud.
Todo negocio humanos va por este camino, así sembramos, así militamos, así tomamos mujer y aunque sabemos que el éxito en estas cosas es incierto, a ella nos decidimos porque creemos poder tener en ella alguna confianza.
Porque al sembrador ¿Quién le asegura la cosecha y al militar la victoria y el marido una mujer casta? Seguimos el camino por donde nos llevó no la realidad sino la razón. Espera tu a no hacer sino aquello que tenga certeza que te ha de salir bien y a no querer saber cosa que no sea verdad averiguada, dejarás toda actividad y se te parará la vida.
Emprende toda obra con esta salvedad: si no sobreviene algún caso que los impida. Siempre debe prevenirse mentalmente que puede atravesarse algún accidente que impide lo que teníamos deliberados.
Es imprudente prometerse confiadamente la buena fortuna, el sabio la mira por el haz y por el envés, sabe cuan anchos dominios tiene el erar, cuan inciertas son las cosas humanas, cuantos estorbos se ofrecen a la ejecución de nuestros designios.
Nadie me podrá culpar de mentiroso cuando las cosas estuvieran en el mismo estado que cuando yo hice la promesa, no siendo ello así, cualquiera alteración me da la libertad de revisar mis promesas y me libra de compromiso.
Todas las circunstancias deben ser las mismas que fueron cuando hice la promesa para que puedas obligar mi fidelidad. Loco es quien es fiel a un error.
Mas aprovechan unos pocos preceptos de sabidurías prácticos y a tu alcance, que muchos otros que supieres si no los tuvieres a mano.
Así como resulta un gran luchador no el que aprendió a fondo todas las posturas y todas las complicaciones de unos movimientos que raras veces tienen aplicación en el combate, sino aquel que sabe muy buen una o dos y las practica con diligencia y espía con despierta atención los momentos de utilizarlas.
No tienen importancia los demasiados conocimientos puesto que se sepa los que bastan para la victoria.
Más hizo el que anduvo en seguimiento tenaz de la ocasión huidiza y estuvo en constante acecho de las coyunturas favorables.