A los fuertes no solo les ayuda la fortuna sino mucho mas la razón.
Cuando se manda que nos dominemos a nosotros mismos, lo que se pretende es que la razón domine a la temeridad.
El miedo humilla, el abatimiento, la afliccion atormenta y devora el ánimo y de todo punto le abate y rinde.
Si no nos libramos de el, si no conseguimos ahuyentarle, jamás podremos estar exentos de la miseria.
El hombre debe estar prevenido siempre para todos los casos humanos y en esto consiste la mas excelente sabiduria: no creer que nada pueda dejar de suceder, aunque no haya sucedido todavía.
Cuando las cosas son favorables, debemos meditar de que modo podríamos sobrellevar los golpes adversos.
Si no nos libramos de el, si no conseguimos ahuyentarle, jamás podremos estar exentos de la miseria.
El hombre debe estar prevenido siempre para todos los casos humanos y en esto consiste la mas excelente sabiduria: no creer que nada pueda dejar de suceder, aunque no haya sucedido todavía.
Cuando las cosas son favorables, debemos meditar de que modo podríamos sobrellevar los golpes adversos.
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