jueves, 17 de noviembre de 2016

Máximas

Cada uno hace su fortuna por sus costumbres.

A los fuertes no solo les ayuda la fortuna sino mucho mas la razón.

Cuando se manda que nos dominemos a nosotros mismos, lo que se pretende es que la razón domine a la temeridad.

El miedo humilla, el abatimiento, la afliccion atormenta y devora el ánimo y de todo punto le abate y rinde.

Si no nos libramos de el, si no conseguimos ahuyentarle, jamás podremos estar exentos de la miseria.

El hombre debe estar prevenido siempre para todos los casos humanos y en esto consiste la mas excelente sabiduria: no creer que nada pueda dejar de suceder, aunque no haya sucedido todavía.

Cuando las cosas son favorables, debemos meditar de que modo podríamos sobrellevar los golpes adversos.

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